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Teresa Bueyes: “Conozco el mundo de los famosos y sus alcantarillas mejor que nadie”

Ha sido la abogada de Alba Carrillo, Bárbara Rey, Isabel Preysler o Adela Montes de Oca, para quien ha ganado el pleito en el que reclamaba la paternidad de José María Ruiz-Mateos

La abogada Teresa Bueyes, en su despacho del barrio de Salamanca, en Madrid.
La abogada Teresa Bueyes, en su despacho del barrio de Salamanca, en Madrid. EL PAÍS

Teresa Bueyes era una pardilla recién salida de la facultad de Derecho cuando José María Ruiz-Mateos leyó una crónica sobre su actuación como letrada de Elisa Rodríguez, la examante de Luis Roldán, director de la Guardia Civil implicado en el caso de corrupción bautizado con su apellido. El empresario jerezano la convenció para trabajar para él porque quería “una abogada muy valiente”.

Más de 20 años después, los arrestos no le faltan a esta asturiana de 46 años, especializada en Derecho al honor, la intimidad y la imagen y representante de muchos famosos que le han confiado sus asuntos más íntimos. Para defenderles no le basta solo la ley, también ha tenido que hacer un máster práctico en comunicación y arte dramático, porque su trabajo la obliga a batirse, casi con la misma frecuencia, en los estrados y en los platós de televisión. “Un abogado que lleva a este tipo de personajes y no sabe manejarse con los medios de comunicación lo tiene realmente complicado. Mi especialidad es precisamente que conozco este mundo y sus alcantarillas mejor que nadie”, afirma Bueyes.

Atendiendo a algunos de los nombres que han pasado por su despacho no es difícil imaginarlo: Adela Montes de Oca —que acaba de ganar una demanda de paternidad precisamente a José María Ruiz-Mateos—, el actor Andrés Pajares, Marina Danko, Naty Abascal, Gina Lollobrigida, Isabel Preysler, Bárbara Rey, Aída Nízar, Carmen Martínez-Bordiú, Loles León y, en los últimos meses, Alba Carrillo, exmujer del tenista Feliciano López, son algunos de los rostros conocidos a quienes ha asesorado. “Este tipo de personajes necesita que la estrategia legal y la comunicación vayan de la mano. Hay que medir los tiempos, dónde, cuándo y qué dicen; se juegan su imagen. Y viven de eso”, explica.

Teresa Bueyes y Alba Carrillo en diciembre de 2016, en Madrid.
Teresa Bueyes y Alba Carrillo en diciembre de 2016, en Madrid. GTRESONLINE

No da nombres, pero no puede evitar responder con halagos al preguntarle por Isabel Preysler —"es la persona más discreta y encantadora que he tratado en mi vida”—, ni corroborar que para una de las demandas de Bárbara Rey tuvo que visionar y transcribir literalmente 56 programas de televisión. “Si después de este trabajo se van de la lengua en un momento dado, imagina”, dice. Bueyes explica que entre los famosos —que recalca no son mayoría entre los clientes de su despacho– hay gente muy normal, pero otros se creen el centro del universo y les cuesta entender que si viven de vender su vida luego es difícil que puedan poner límites. “Al principio firmábamos contratos de medio folio, ahora superan los siete. Tienen que hacerme caso en todo y tenemos que ir de la mano porque mi prestigio también tiene mucho que ver con lo que ellos hacen”

En el momento de la entrevista, hace poco que ha dejado de representar al huracán Alba Carrillo. Bueyes no habla de quien ha sido su representada más mediática de los últimos meses, pero sí afirma: “Me pillas en un momento de saturación. Si los clientes hacen caso, todo es fácil; con los caprichosos y consentidos, todo se va al traste. Yo pongo pasión de principio a fin, pero la guerra y los circos son suyos, no míos”. Con estas palabras deja claro que no teme convertirse ella misma en personaje: “Soy una abogada famosa, pero como persona no se sabe nada de mi vida privada. A mí la publicidad me parece bien”, añade, “me gusta el mundo de la comunicación y mi trabajo, pero jamás haré una transacción económica con algo de mi vida privada. Eso es como vender tu alma al diablo”.

Teresa Bueyes y Carmen Martínez-Bordiú, pasean por Madrid en 2013.
Teresa Bueyes y Carmen Martínez-Bordiú, pasean por Madrid en 2013.

Asidua colaboradora de programas de televisión y radio, uno de sus caballos de batalla como profesional es tratar con los medios. Unas veces para pactar hasta dónde pueden llegar con las preguntas que hacen a sus clientes para no interferir en procesos abiertos, otras para informar correctamente de en qué situación se encuentran. “El problema son algunos programas concretos, especialmente de televisión”, explica. “Hablo de los programas a los que no vas como personaje y son los periodistas quienes siempre tienen la última palabra. Bien sea por secreto profesional o por mantener la línea de respeto y de crédito, siempre te tienes que callar. Yo estoy abierta a la crítica, al insulto no. Ese es el límite”.

A otros abogados esta exposición pública podría hacerles temer por la imagen que tienen frente a los jueces, Teresa Bueyes opina que le ha servido “para no amedrentarse. "Si de verdad de algo me ha servido defender a famosos ha sido para poder denunciar injusticias sociales, para llevar casos de violencia de género, abusos de niños o acoso, que son los temas más importantes de los que se ocupa este despacho. Mi fama me permite ponerles voz y darles visibilidad”.

Cuando acaba la conversación, mira por la ventana que da a una de las principales calles del barrio de Salamanca y piensa que va a ser un buen día. Hoy no hay paparazis esperando en el portal a alguno de sus mediáticos clientes.