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Los ministros más carcas

A diferencia de la era Delors, ahora los ‘ecofines’ (del euro) no pueden tumbarlo todo

El ministro alemán de finanzas, Wolfgang Schäuble.
El ministro alemán de finanzas, Wolfgang Schäuble. EFE

Los ministros más carcas son los de Economía y Finanzas, los ecofines. Son los boicoteadores oficiales de los planes más federalistas de la Comisión. Ya lo hicieron con Jacques Delors, a quien tumbaron (1993) su keynesiano Libro blanco sobre el empleo.

Dentro de ellos, los peores son los del Eurogrupo, que congrega a los países del euro. Los marca el alemán Wolfgang Schaüble, quien al menos sabe sumar y restar. Pero su criado al frente oficial de este club opaco, autolegitimado e incapaz de rendir cuentas es un mediocre exconcejal laborista holandés, Jeroen Dijsselbloem.

Jerónimo, verdugo de modestos depositantes chipriotas e ignorante de las leyes europeas, pretende autoprorrogarse en el cargo. Aunque caiga como ministro holandés: le pagaríamos la nómina los demás, el fondo de rescate o Mecanismo de Estabilidad, un fraude a su objetivo de salvar países en riesgo de quiebra.

Con el agravante de que el petimetre, que insulta a mediterráneos no calvinistas, niega que su institución necesite legitimidad democrática comunitaria: “Cada Gobierno presente [en el Eurogrupo] responde ante su propio Parlamento”, dijo en Tallin este fin de semana. Pues que le pague su Gobierno, no nosotros.

A diferencia de la era Delors, ahora los ecofines (del euro) no pueden tumbarlo todo. Procuran rebanarle la cresta al presidente de la Comisión, su antiguo jefe Jean-Claude Juncker, que intenta acelerar la federalización e incorporar a los países que aún están fuera de la moneda única. Sí.

Pero tienen que avenirse a discutir sobre un Fondo Monetario Europeo (FME), un presupuesto de la eurozona e impuestos a las tecnológicas norteamericanas que evaden legalmente gracias a los limbos fiscales europeos. Este pulso dependerá de si Schaüble repite como ministro del ramo en Alemania, de qué coalición gobernante fraguarán las elecciones federales del próximo domingo.

Para los sureños, sorprende que ministros como Luis de Guindos se alineen con él y no con la Comisión a la hora de diseñar un FME comunitario en vez de intergubernamental: a gusto de los talibanes y contra el interés estratégico de los mediterráneos. ¿Juega Guindos más a labrarse un apetitoso puesto personal futuro que a defender a sus conciudadanos?

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