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El poder de las flores (y de la mujer) desde Manhattan

Ulla Johnson llenó de sensibilidad la pasarela con una propuesta tan etérea como reivindicativa

Uno de los vestidos florales de Ulla Johnson.
Uno de los vestidos florales de Ulla Johnson.

Las flores continuarán brotando con fuerza la próxima temporada primavera verano 2018.Han saltado de los estampados a las puestas en escena: las flores son el nuevo complemento y ahora, desde la semana de la moda de Nueva York, los diseñadores siguen apelando a ellas como fuente de inspiración. Ulla Johnson llenó el jueves de sensibilidad la pasarela con una propuesta tan etérea como reivindicativa: “La ropa como armadura poética”, se explica en la nota del desfile. Con una sugerente puesta en escena con arreglos florales de Saipua y un suelo espejado, la diseñadora reclama la necesidad de transparencia en un mundo cada vez más opaco y lo hace con livianas prendas traslúcidas de organza y nilón, con una dulce paleta de rosas y con estampados florales.

Johnson, que desfila por segunda vez después de su estreno el pasado febrero y acaba de abrir su primera tienda, se configura como una de las nuevas promesas de la moda en la ciudad. En activo desde el año 2000, abandera una nueva generación de diseñadoras feministas que con una estética ultra-femenina no sienten la necesidad de recurrir a los códigos de vestimenta masculinos para empoderar a la mujer.

Mientras Tom Ford recurre a las americanas estructuradas para dibujar a una mujer fuerte, Johnson la viste con vestidos, faldas vaporosas y estampados de flores. Se trata de hacer bandera de los códigos estéticos femeninos que muchas veces arrastran connotaciones negativas. Así lo delicado no tiene porque ser débil, ni la dulzura condescendiente, ni el rosa cursi. Cerca de estas ideas está Alessandro Michele, que ha llenado sus colecciones, masculinas y femeninas, de elementos asociados habitualmente a las mujeres; o Palomo Spain, que de hecho introduce esta nueva feminidad al ropero masculino.

Las modelos de Ulla Johnson.
Las modelos de Ulla Johnson.

La flor y la naturaleza se erigen como uno de los símbolos más poderosos de este movimiento que ya empezó a tomar forma la temporada pasada. En un gesto sutil, Victoria Beckham ponía una mimosa en la solapa de una de sus salidas: “Tenemos que celebrar a la mujer y darle poder”, decía cuando explicaba el gesto.

El flower power retorna a la actualidad y se pone al día. Las flores, sus delicados pétalos, sus inspiradoras combinaciones de colores, se convierten en un tema de inspiración principal para muchos diseñadores: volantes y fruncidos que como pétalos crean volúmenes en solapas y faldas; aplicaciones en tres dimensiones en prendas y complementos; paletas de colores que celebran todos los matices de rosa, lavanda, naranja… todo remite a ellas.

Milly, una pequeña marca neoyorquina fundada por Michelle Smith después de formarse en prácticas en Hermès, Louis Vuitton y Christian Dior, se une a esta celebración del poder de las flores. En la presentación de su nueva colección de verano, una estructura forrada de flores artificiales de colores daba marco a una colección que con su paleta de colores era como un ramo. En el centro se exponía una falda en A con flores de muchos tonos dibujadas a mano.

Wild Flower tituló a este universo florido la diseñadora. En el pie de foto de una de sus fotos de Instagram, Smith proclamaba: “Sé delicada. Fluida. Fuerte. Y ámate salvajemente”; de nuevo lo delicado y lo fuerte de la mano. Por su parte, Cushine et Ochs, una marca con largo recorrido que ha vestido en un par de ocasiones Michelle Obama, llenó la pasarela de plantas y escogió esta frase de la artista Frida Kahlo, inspiración principal de la colección, para dar contenido al desfile: “Pinto flores, así no mueren”.

Dos modelos en el desfile de Adam Selman.
Dos modelos en el desfile de Adam Selman.

El día anterior, Adam Selman había instalado en la pasarela un jardín de flores azules de papel creado por Daniel Murphy, citando a los estampados y bordados de iris que luego llenarían sus prendas. El diseñador lleva a su terreno el arte y el estilo de Georgia O’Keeffe, que llenó hasta mediados de julio con sus obras y prendas la exposición Georgia O’Keeffe: Living Modern en el Brooklyn Museum. La pintora dedicó toda su vida a pintar flores a gran escala, enormes, para que la gente “que no tiene tiempo para flores” se detuviera en su belleza. "Si uno mira detenidamente una flor, tiene todo el mundo ante sí", decía.