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El fotógrafo que no se despegó de Harvey Milk

Dan Nicoletta supo sacar las mejores imágenes del que fue un héroe de la lucha por los derechos del colectivo LGTB

harvey milk
Dan Nicoletta mostró esta y otras fotografías en la exposición ‘40 años de lucha LGTBQ’ durante el Madrid World Pride 2017.

Era su fotógrafo, pero sobre todo su amigo. “Quise serlo desde que le conocí”. Dan Nicoletta entró casualmente en Castro Camera buscando un sitio donde revelar y tras el mostrador estaba Harvey Milk. Era 1975, tenía 19 años y acababa de llegar a San Francisco. Volvió a la tienda una y otra vez hasta que, meses después, le ofreció trabajar allí. “Necesitaba a alguien que le sustituyese mientras hacía campaña para llegar a la Junta de Supervisores”, recuerda.

Al bajar la persiana, salía con la Pentax para seguirle captando votos por las calles. Suyos son algunos de los retratos más icónicos del político y activista, que se pudieron ver en Madrid, gracias a Levi´s, durante el World Pride. “No puedo expresar con palabras lo importante que fue en mi vida. Me ayudó a ser quien soy, a abrirme, a no tener miedo”, señala Nicoletta.

Harvey Milk fracasó tres veces en las urnas antes de ser el primer cargo público de Estados Unidos abiertamente gay. No lo tuvo fácil. “Harvey era muy resiliente, lo que es una buena lección para todos. Pero creo que si no hubiera ganado, habría parado. Había puesto todo su empeño y los ahorros que le quedaban en ese cuarto intento”. Antes de ser abatido a tiros por un homófobo, se había referido varias veces a su posible asesinato.

“No tenía miedo a nada ni a nadie, pero sabía que estaba en peligro real”. Cuando Gus Van Sant comenzó a trabajar en la película Mi nombre es Harvey Milk (2009), protagonizada por Sean Penn, contrató a Dan Nicoletta como consultor y fotógrafo en el rodaje. Pocos conocían tanto a Harvey Milk. “Era realmente especial, cariñoso, terco y divertido. Sabía reírse incluso de las cosas más serias”. Sigue emocionándose al hablar de él. “Su mensaje de esperanza continúa vigente”.

Desde aquellas primeras revueltas por la igualdad de derechos en los 70 a nuestros días, la situación ha cambiado mucho. “Pero no hay que olvidar lo que ocurre en lugares como Uganda y Chechenia. Es necesaria una respuesta internacional contra esos crímenes”. Tras publicar el libro LGBT: San Francisco, que recoge su trabajo de cuatro décadas alrededor del colectivo, prepara otro con sus nuevos vecinos. Ahora vive en Oregón, integrado en una comunidad ecologista gay que le llena de felicidad.

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