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La ría de Bilbao, testigo del desarrollo

BILBAO ha fraguado su pasado, su presente y su futuro a orillas del Nervión. A cambio, el río le ha aportado identidad a la villa y ha sido testigo de su desarrollo. En 1934 vio alzarse en sus márgenes grúas que operaban en el depósito franco de la zona de Uribitarte, retratada en ambas fotos. Pero en menos de un siglo, el carácter gris y portuario de la ciudad se ha ido borrando. En el que fuera territorio de la maquinaria industrial se levantaron dos torres acristaladas de 82 metros. Apareció también un nervio de metal que une en ese punto las dos orillas. El puente Zubizuri, de Calatrava, es hoy uno de los símbolos de una ciudad de diseño y vanguardia.