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Jeringuillas sin agujas para la insulina

Medicsen combina una 'app' y un parche inteligente para mejorar la calidad de vida de las personas con diabetes

En la consulta de Endocrinología del hospital de La Paz, en Madrid, Eduardo W. Jorgensen (Madrid, 1991) hacía sus prácticas universitarias. Era mayo de 2014, y una niña con diabetes llegó con su madre a la consulta, dejó la bomba de insulina sobre la mesa y dijo que no quería seguir con ella. "Contó que sus compañeros de colegio hacían bromas por la bomba, que tenía que adaptar sus rutinas, que a veces no podía ir a fiestas de cumpleaños y que la semana anterior su madre no la había dejado ir al viaje de fin de curso con sus compañeros", explica Jorgensen, que se dio cuenta de que todos los tratamientos no valen por igual para todos los pacientes. "Aquello me dejó en shock y empecé a bucear en el tema". Un año después y tras algunas conversaciones con compañeros y algunos ingenieros, nació la idea de Medicsen, integrar medicina personalizada y tecnología para borrar cualquier problema que puedan causar los tratamientos actuales.

Medicsen

Jeringuillas sin agujas para la insulina

Fundadores: Eduardo W. Jorgensen

Estado: En desarrollo

Localización: Madrid

Ámbito: Sanitaria. Medicina

Idea: Aplicación y parche inteligente

Web: http://medicsen.net/es/

Ahora, Medicsen es una startup biotecnológica, que se compone de una app y un parche inteligente, para mejorar la calidad de vida de las personas con diabetes. La aplicación será capaz de predecir la glucemia futura en base a los datos que se introduzcan; y el parche inteligente se comunicará con la aplicación e inyectará la dosis de insulina necesaria para mantener los valores en los rangos correctos. "Ambas partes del proyecto se encuentran en fase de desarrollo. La app aún no está disponible para iOS y da pequeños fallos en algunos sistemas Android", aclara Jorgensen. "Estamos testando la aplicación para mejorar el algoritmo desde el pasado 31 de marzo y ya tenemos 500 suscriptores que nos dan feedback, eso es importantísimo, porque necesitamos una predicción de glucemia fiable". Y el parche, aunque está en una de las primeras fases, ya tiene apoyos institucionales y las patentes correpondientes. "El pasado noviembre hicimos una primera prueba sobre piel de cerdo, ya tenemos una versión alfa, que nos ha servido para conseguir financiación y hacer los estudios de laboratorio". El equipo calcula que a lo largo de este año podra miniaturizar el parche, para poder hacer pruebas sobre humanos en 2018 y sacarlo al mercado en 2019.

Junto a Jorgensen, el resto de sus fundadores, y otros cuantos jóvenes que se han unido al equipo hasta formar una veintena, han subtitulado este proyecto como "la revolución de la diabetes". Una revolución que acumula detrás el paso por varias organizaciones: un primer viaje a la StartUp Mansion en Nueva York, la participación en Yuzz y la asistencia a Zinc Shower, cuyo premio a la Innovación Tecnológica en Industrias Creativas y Colaborativas les permitió pasar la EmTech (la semana de las tecnologías emergentes en el MIT, en Boston) conociendo a otros emprendedores: "Y aparte de todo el reconocimiento, nos llenó de esperanza, nos dimos cuenta de que era algo que podíamos hacer". Ahora tienen el apoyo de aceleradoras como Turn8, en Dubái, de la que son socios, o Dotforge, en Reino Unido. "Allí ya hemos entablado conversaciones con el sistema de salud inglés para integrar la app desde la atención primaria. Algo que en España nos ha sido imposible, por más que lo hemos intentado... Todo es muy lento". 

"Queremos crear un dispositivo capaz de hacer que las personas puedan olvidarse de que tienen diabetes, que puedan dejar de preocuparse". Para eso necesitan terminar de pulirlo y Jorgensen anima a todo el mundo a descargarse la aplicación beta para ayudarlos a hacerlo lo mejor posible.

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