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BLOGS Por ANA ALFAGEME

Por qué nadie quiere (llevar en avión) a tu perra

Te explicamos los problemas que afrontan canes y gatos (sobre todo si son chatos) cuando viajan en bodega

Por qué nadie quiere (llevar en avión) a tu perra

No conozco a nadie tan cariñoso y efusivo como Agua. Ni tan mazado, ágil y veloz cuando corre. Es verdad que a veces vomita (sus humanos, entre risas, dicen que quiere ser modelo) y por lo demás es una perra adorable. Pero está condenada a no conocer mundo. Agua tiene cinco años, pesa 12 kilos y es una bulldog francesa guapísima (bueno, ya sé que ese es un concepto un tanto difícil para algunos, pero yo la encuentro muy atractiva) que nunca va a saber lo que es montarse en un avión.

En pleno boom de los animales de compañía (hay, según datos incompletos del Ministerio de Agricultura, al menos siete millones de perros registrados en España  y casi medio millón de gatos) las compañías aéreas no suelen transportar en bodega a perros y gatos chatos y con el hocico corto como Agua, lo que científicamente se conoce como braquicéfalos. La última española en prohibirlos ha sido Iberia. El pasado 11 de agosto dejó de transportar a los bulldogs y a otras 23 razas en bodega, desde carlinos hasta boxers. “Corren un mayor riesgo de sufrir golpes de calor y trastornos respiratorios cuando se exponen al estrés o a altas temperaturas”, se dice en la web de la compañía. También impiden el viaje a mastines o San Bernardos. “Es que por su tamaño tienen problemas para respirar”, afirma una portavoz de la aerolínea. También los gatos chatos (como los birmanos, himalayos,exóticos de pelo corto y persa) están vetados.

¿Por qué nadie quiere a Agua y a sus hermanos de morro corto? Cuando hace calor o después de pegarse unas carreras con mi perra la bulldog saca la lengua y la arquea respirando de forma mucho más agitada que Matilda. Los canes como ella tienen todas las estructuras buco nasales que poseen los animales de razas con el hocico más largo en menos espacio. Fosas nasales más pequeñas, paladares más largos y tráqueas más cortas, según explica la Asociación de Veterinarios Americana (AVMA, en sus siglas en inglés).  De esta forma, no respiran de forma tan eficiente como los que no son chatos. Por tanto tienen problemas para refrescarse cuando juegan, hacen ejercicio, sienten calor o sufren estrés. "Si se estresan, su vía aérea puede cerrarse (de forma parcial o completa) e impedir la respiración", continúan en su página web. Ponen el ejemplo de lo que ocurre cuando se respira a través de una pajita. "Si sorbes de forma suave, no hay problema en conseguir aire. Pero si aspiras enérgicamente, como lo hacen estos perros cuando están estresados o tienen calor, la paja se cierra y te quedas sin aire. Eso no siempre es mortal, pero puede dejarles sin oxígeno de forma temporal y causarles colapso o golpe de calor".

'Agua', mucha playa, pero en la península.
'Agua', mucha playa, pero en la península.

La agrupación profesional mantiene que este tipo de razas “parecen ser más vulnerables a los cambios en la calidad del aire y temperatura en la bodega del avión, Aunque las mascotas son transportadas en espacios presurizados y respiran el mismo tipo de aire que los pasajeros en cabina, el flujo puede no ser el ideal para las necesidades concretas de tu animal (y recuerde, su perro está en un transportin que también puede afectar su ventilación)". 

La verdad es que si volar es en ocasiones una experiencia estresante para nosotros que podemos comprender todo lo que ocurre u ocurrirá (las turbulencias, por ejemplo), ser manejado como un equipaje suena terrorífico: viajar a oscuras, oyendo el estruendo de los motores sobre todo en el despegue y aterrizaje, circular por la pista a temperaturas extremas, las esperas en caso de retrasos, la apertura de las puertas al ambiente frío o caluroso en tierra...

Los datos, desgraciadamente, parecen dar la razón a las compañías. Según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, 189 animales murieron en vuelos comerciales entre 2005 y 2011. Más de la mitad, 98, eran de razas braquicefálicas.

Ryanair, la primera aerolínea de España, no transporta animales. Tampoco Easyjet.  Vueling solo los lleva en cabina. Y Air Europa tampoco permite a perros como Agua en sus bodegas. Casi todas las compañías les impiden el viaje.

¿Qué hacer entonces? En el caso de Agua, aunque es tranquila y está en forma (la obesidad agrava los problemas respiratorios), solo le queda, si quiere viajar con sus humanos, recurrir a alguna de las compañías que aún les transportan, como Lufthansa. Pero nunca en verano. La aerolínea recomienda que los animales de razas chatas no tomen el avión “cuando la temperatura registrada en su aeropuerto de origen, enlace o destino sea superior a 27° C. En caso contrario", advierten, "su perro o gato podría sufrir serios problemas de salud, e incluso morir durante el viaje”.

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