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Los tres efectos que la acogida de refugiados provoca en la economías de los países que los reciben

Los costes humanos de esta crisis son incalculables. Un nuevo estudio analiza cómo también ha afectado a las políticas y presupuestos de los donantes europeos para el desarrollo

A mediados de 2016, el número de desplazados en todo el mundo alcanzó la suma más alta de todos los tiempos: 65 millones de personas. Guiadas por la inestabilidad y el conflicto, grandes cantidades de personas desesperadas por encontrar una vida más pacífica –o simplemente la oportunidad de ganarse el sustento– han intentado llegar a Europa.

Los costes humanos de esta crisis son incalculables. Los relatos de refugiados apiñados en barcos no aptos para navegar –y las trágicas historias de los miles de fallecidos en el intento– se han convertido en algo estremecedoramente habitual.

Un nuevo informe de Donor Tracker muestra que la crisis de los refugiados también ha afectado a las políticas y los presupuestos de los donantes europeos para el desarrollo. Lo ha hecho de tres maneras: ha influido, en primer lugar, en cuántos fondos aportan los donantes para el desarrollo mundial; en segundo, en que los donantes incluyen los gastos para albergar refugiados como ayuda oficial al desarrollo (AOD); y por último, en cómo asignan los donantes los fondos dentro de sus presupuestos para el desarrollo.

1. Algunos donantes recortan sus programas de desarrollo porque utilizan sus presupuestos de AOD para cubrir los gastos dedicados a los refugiados

Holanda, Noruega y Suecia han cubierto parte de los gastos dedicados a la admisión de refugiados con el presupuesto para desarrollo. Como consecuencia de ello, una parte de los fondos que deberían haber sido asignados a programas de desarrollo en el extranjero se ha apartado para atender a los refugiados en el interior. En los tres países, algunos de los fondos presupuestados para los refugiados se reasignaron posteriormente a programas para el desarrollo, ya que el número de refugiados entrantes resultó ser más bajo del esperado. El Gobierno británico no ha reducido directamente la financiación de su Departamento de Desarrollo Internacional (DFID). Sin embargo, puesto que parte de los gastos dedicados a la admisión de refugiados se financian –como el presupuesto del DFID– con el 0,7% del presupuesto que los británicos dedican a AOD, el aumento de los gastos en refugiados reduce la cantidad de financiación adicional que en principio podría asignarse al DFID. En cambio, Alemania, Francia, Italia y España han cubierto hasta el momento los gastos originados por la admisión de refugiados con dinero no procedente de su presupuesto de AOD: fondos que, en consecuencia, se suman a la financiación asignada a los programas mundiales para el desarrollo. Alemania, Italia y Francia han aumentado su inversión en programas de desarrollo.

2. Los donantes declaran un aumento de los niveles de AOD, puesto que incluyen en la misma los gastos derivados de la admisión de refugiados

Los donantes europeos trasladan cada vez más su ayuda al desarrollo hacia la ayuda humanitaria en regiones frágiles o afectadas por conflictos

Los donantes declaran parte de los gastos derivados de la admisión de refugiados como AOD, aunque no empleen sus presupuestos de desarrollo para financiarlos. Globalmente, estos gastos en refugiados declarables como AOD se han cuadruplicado, pasando de los 3.900 millones de dólares en 2012 a 15.400 millones en 2016, es decir, un 11% de la AOD total, frente al 3% de 2012. Esto demuestra que una cantidad cada vez mayor de AOD no llega a los países en desarrollo, sino que se queda en los países donantes. Italia, Alemania, Noruega, Suecia, Holanda, Francia, Reino Unido y España suponen en conjunto el 75% de estos gastos. En Italia (al frente de la crisis de los refugiados dada su proximidad con el norte de África), estos gastos supusieron un 34% de la AOD en 2016. En Alemania, los costes asignados a los refugiados (25% de la AOD) fueron la principal razón de que el país alcanzase, por primera vez, el objetivo del 0’7% AOD/PNB en 2016. Noruega (18%) y Suecia (17%), entre otros, también declararon una proporción elevada,

3. Se proporciona más financiación para ayuda humanitaria y para regiones frágiles y afectadas por conflictos

Los donantes europeos están trasladando cada vez más su AOD hacia la ayuda humanitaria y hacia regiones frágiles o afectadas por conflictos, en especial de Oriente Próximo y África. Francia se está centrando cada vez más en la región africana del Sahel. Alemania ha establecido “iniciativas especiales” para abordar las “causas primordiales” del desplazamiento en Oriente Próximo y norte de África. Italia ha convertido la migración en una de las prioridades de su presidencia del G7 en 2017.

¿Y adónde nos dirigimos?

Hay tres tendencias que debemos vigilar en los próximos meses:

En primer lugar, es posible que llegue a Europa un mayor número de emigrantes, lo cual ejercerá una mayor presión sobre los presupuestos para el desarrollo. El número de refugiados cayó en 2016 debido al cierre de la ruta de los Balcanes, pero esto podría cambiar. De acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de Naciones Unidas, entre enero y mayo de 2017 llegaron a Italia 59.000 refugiados, un 45% más que en el mismo periodo del año pasado. Si a eso le sumamos la posible cancelación del acuerdo sobre los refugiados entre la UE y Turquía debido a las tensiones políticas entre ambas, habrá más personas solicitando refugio en Europa. La admisión de estos refugiados exigirá nuevos fondos, y algunos donantes podrían tener que emplear una parte mayor de sus presupuestos de AOD para cubrir los gastos de los refugiados admitidos en su país, lo que provocaría recortes en los programas de desarrollo.

Los costes originados por los refugiados han dado pie a una controversia sobre si deberían computarse como ayuda para el desarrollo o no, y es probable que el debate continúe

En segundo lugar, la AOD inflada por los costes de los refugiados permitió a Alemania alcanzar el objetivo del 0,7 en 2016. Otros países también se han acercado. Los costes originados por los refugiados han dado pie a una controversia sobre si deberían computarse como AOD, y es probable que el debate continúe. Por ahora, los costes relacionados con la admisión de refugiados seguirán declarándose como AOD. Los defensores de los programas de ayuda seguramente presionarán para mantener la AOD en ese nivel, aunque los costes de atención a los refugiados disminuyan. Esto exigiría nuevos aumentos en la financiación de programas aplicados en países en desarrollo.

Por último, el aumento de la inversión en ayuda humanitaria podría suponer una presión adicional sobre la ayuda al desarrollo, ya que restaría fondos para los programas de desarrollo a más largo plazo. Los donantes se centran cada vez más en el gasto relacionado con la migración y con el conflicto. Los programas y los sectores que no puedan demostrar adecuadamente cómo contribuyen a “abordar las causas primordiales” del desplazamiento podrían verse sometidos a mayor presión. Sin embargo, los defensores de los programas de ayuda también podrían emplear este mismo razonamiento para empujar a los Gobiernos europeos a aumentar y mejorar su AOD señalando que, al fin y al cabo, atajar las “causas primordiales” constituye la base de lo que la ayuda al desarrollo siempre ha hecho.

Donor Tracker es una herramienta para la vigilancia de las políticas de desarrollo de los donantes europeos, creada por Seek Development con apoyo de la Fundación Bill & Melinda Gates.

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