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Superar la división

El PSOE necesita liderazgo, unidad y volver a ocupar el centroizquierda

Un operario del PSOE prepara unas urnas en la sede de Ferraz.
Un operario del PSOE prepara unas urnas en la sede de Ferraz. EFE

Concluida la campaña de primarias a la secretaría general del PSOE, sus casi 188.000 militantes tienen la palabra. La importancia de la decisión no puede ser minusvalorada: tras encadenar desde 2011 una serie de severas derrotas electorales, perder casi seis millones de votos y quedarse con 85 escaños, el PSOE se ha sumido en una profunda y prolongada división interna.

Superar dicha división debería ser el principal objetivo. Lograrlo no es condición suficiente para volver a contar con el favor de los votantes, pero sí necesaria. Sin cohesión interna y, por la misma razón, sin un liderazgo claro, poco importarán las ideas que se presenten a los votantes.

Yerran por tanto quienes han criticado que el debate se haya centrado más en las personas que en las ideas. Como es natural, todos los candidatos que aspiran a la secretaría general deben compartir postulados ideológicos. La discusión sobre las ideas y propuestas programáticas es tarea de toda la organización, no de una sola persona; de ahí que, a continuación de las primarias, los representantes de la militancia estén convocados a un congreso en el que se aprobará la ponencia política del partido y se elegirán a los órganos de dirección (comisión ejecutiva y, en parte, comité federal) que apoyarán al líder en esa tarea.

Al contrario que el Partido Popular, que huye de las primarias, el PSOE es un partido federal en el que el poder se encuentra muy distribuido entre numerosas instancias y territorios. De ahí que sea lógico esperar que su secretario general concite el máximo de apoyos, tanto de los militantes en las primarias como de los delegados y federaciones correspondientes a cada territorio, pues los necesitará a su lado en el recorrido posterior.

Pero además de buscar un secretario general que goce del máximo apoyo interno, las primarias de un partido deben servir también para encontrar la persona que permita a los votantes visualizar a ese partido como una alternativa de poder creíble y, eventualmente, conducirlo a la victoria concediéndole su apoyo en las urnas. Por eso confiamos en que los militantes socialistas tengan en mente la trascendencia de su voto de hoy, con el que no se trata de saldar cuentas entre compañeros, sino de decidir la supervivencia de una opción política de centroizquierda vital para la estabilidad de nuestro sistema democrático.

La deriva adoptada por Unidos Podemos, empeñado en marginalizarse y hostigar al PSOE con propuestas tan carentes de sentido como la presentación, coincidiendo con sus primarias, de una moción de censura a mayor gloria de Pablo Iglesias, confirma, una vez más, que los socialistas no pueden esperar ningún apoyo de esa formación en su camino de vuelta a La Moncloa.

En lugar de mimetizarse con la extrema izquierda populista, los socialistas deben encontrar la unidad y la coherencia que les permita volver a representar a la mayoría de ciudadanos de centroizquierda que desean contar con una opción progresista y reformista, pero que últimamente se sienten huérfanos de un partido presente y capaz de representarles.

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