Editorial
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Por qué protegen a Orbán

El Partido Popular juega la carta antieuropea arropando al presidente húngaro

El eurodiputado del Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP) Nigel Farage (izquierda), saluda al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker este miércoles.
El eurodiputado del Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP) Nigel Farage (izquierda), saluda al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker este miércoles.PATRICK SEEGER (EFE)

Hay un evidente y positivo cambio de actitud en las instituciones europeas frente a la deriva antidemocrática del Gobierno de Viktor Orbán en Hungría. En un escenario marcado por el Brexit y el populismo antieuropeo, la Comisión Europea abrió a finales de abril un procedimiento de infracción a Budapest. Ahora, el Parlamento Europeo ha aprobado por amplia mayoría una resolución que urge a aplicar la “cláusula democrática” establecida en el artículo 7 del Tratado de la UE, que puede terminar privando a Hungría de su derecho al voto.

Para la Comisión Europea y para la mayoría de la Eurocámara, Viktor Orbán está poniendo en grave peligro los valores fundamentales de la UE, amenazando la libertad de expresión, la separación de poderes y los derechos de los refugiados. Su deriva inquieta en las capitales y sitúa en una posición muy incómoda a los conservadores de otros países del Este, como Polonia. A cambio, Orbán gana adeptos entre la ultraderecha, los populistas, Forza Italia y los euroescépticos británicos del UKIP.

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Incomprensiblemente, los populares españoles y alemanes se han unido a estos últimos, arropando a Orbán con el argumento de que la resolución aprobada va demasiado lejos y demasiado rápido. Por suerte, muchos eurodiputados del PPE (franceses, suecos, belgas e incluso polacos) han demostrado carecer de estómago para seguir apoyando a Orbán, lo que les ha llevado a romper la disciplina de su grupo y votar a favor de recurrir al artículo 7.

Soportar a Orbán en la institución que representa a los ciudadanos europeos ya es una afrenta grave a los valores de la Unión. Acogerlo dentro de un partido, el Popular Europeo, que se dice demócrata, alienta el deterioro de los valores de la UE y descacredita al PPE, el grupo parlamentario más numeroso de la Eurocámara. Urge que los populares europeos actúen de una vez y expulsen a Orbán de sus filas.

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