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El desfile de Gucci se muda de Atenas a Florencia a cambio de 2,2 millones

La casa italiana quería desfilar en el Partenón pero, tras el rechazo de Grecia a su propuesta, finalmente lo hará en el Palacio Pitti

Vista del Palacio Pitti desde los jardines de Boboli.
Vista del Palacio Pitti desde los jardines de Boboli.

El “momento Gucci” continúa y la marca de moda italiana, consagrada como una firma influyente, innovadora y vanguardista que ya superó un gran bache económico y creativo, no se ha venido abajo después del “no” de Atenas para celebrar un desfile en el Partenón. Ha encontrado una alternativa en el Palacio Pitti de Florencia, una joya renacentista que perteneció a los Medici y que hoy es un museo. En la Galería Palatina del Palacio la firma presentará el próximo 29 de mayo su colección crucero 2018, entre obras de los artistas renacentistas más importantes del mundo, como Rafael, Botticelli y Tiziano.

Aunque con casi dos meses por delante, ya hay una gran expectación ante el desfile debido a que la maison vuelve a su lugar natal, Florencia, donde nació en 1921 como una tienda exclusivamente de artículos de piel. Se espera que los eventos traspasen las paredes del palacio e impliquen a toda la ciudad para celebrar una gran fiesta de la moda.

El otro gran motivo es que el Renacimiento es, además, una de las grandes inspiraciones de Alessandro Michele, el director creativo de la maison que ha recibido el apodo de “El Miguel Ángel moderno”. Amante del caos, de gustos eclécticos, modernos y románticos, el diseñador romano define el Renacimiento como una de sus grandes pasiones, que comparte con su gusto por los años setenta, algunos detalles de los ochenta y por la inspiración de la calle.

De su colección crucero 2018 se espera que vuelva a despertar ese “escalofrío de emoción” que, según las revistas especializadas, Gucci ha avivado en la industria de la moda. Y uno de los mejores momentos para hacerlo es con las colecciones crucero, pensadas en sus orígenes para los millonarios que podían permitirse pasar los inviernos en un crucero, y que hoy presentan prendas de entretiempo, aunque dando pie a una creatividad mayor. En el caso de Michele, se prevé que presente una colección que, como las anteriores firmadas por él, rompa las reglas ante apenas 300 personas.

De izquierda a derecha: Marco Bizzarri, presidente y CEO de Gucci, Dario Nardella, alcalde de Florencia, y Eike Schmidt, director de la galería Uffizzi, el 4 de abril de 2017.
De izquierda a derecha: Marco Bizzarri, presidente y CEO de Gucci, Dario Nardella, alcalde de Florencia, y Eike Schmidt, director de la galería Uffizzi, el 4 de abril de 2017. Getty Images for Gucci

Después de la Abadía de Westminster de Londres y del Art District de Nueva York, donde Gucci celebró sus desfiles en años anteriores, la casa de moda tendrá que pagar 200.000 euros en concepto de alquiler de la sala para su pasarela. Además, a cambio de abrir el Palacio Pitti, la firma destinará dos millones de euros para la restauración del patrimonio botánico de los Jardines de Boboli que rodean el Palacio. La maison presentó este proyecto este martes en Florencia, llamado Primavera di Boboli. 

Todos los responsables del acuerdo (el director ejecutivo de Gucci, Marco Bizzarri, el director de los Uffizi, Eike Schmidt, y el alcalde de Florencia, Dario Nardella) han asegurado que las obras de arte no correrán ningún peligro y que la vigilancia será todavía mayor que la que hay un día de apertura normal. El desfile también tiene la aprobación del ministro de Bienes Culturales, Dario Franceschini, quien afirmó, según recoge el diario Repubblica, que “la moda también es parte del patrimonio cultural y de la historia de nuestro país, donde el gusto, la elegancia y la educación en la belleza forman parte de nuestra cotidianidad. La relación entre moda y arte ha sido siempre muy estrecha y frecuentemente ha favorecido ocasiones de encuentro únicas”.

Una muestra más de los proyectos de mecenazgo entre grandes empresas de moda que ha fomentado Franceschini y que han llevado a Tod’s a destinar 25 millones de euros al Coliseo, a Fendi a pagar 2,2 millones para la restauración de la Fontana di Trevi y a Bulgari a dar 1,5 millones de euros a las escaleras de la Plaza de España de Roma. Aunque, eso sí, a cambio de grandes ventajas fiscales.