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La ortografía está de luto

La ortografía está de luto; al asesinato de las haches, al travestismo de las uves y las bes, y al secuestro de puntos, comas y acentos, se le añade ahora, a modo de puntilla, la decapitación de la letra capital. ¿Se han fijado ustedes que ya no se estila poner mayúsculas al comienzo, ni tampoco después del punto, y menos para señalar nombres propios o apellidos? El espíritu nivelador que empapa nuestro tiempo, asociado al auge del whatsappismo, ha fulminado cualquier vestigio de jerarquía a nivel de ortografía, y ahora todo se escribe en minúsculas para que ninguna letra destaque por su particular grafía.

Al fin y al cabo, que más da Rosa que rosa si todo suena igual aunque huela diferente. Ni una letra por encima de las demás: esta es la consigna igualitarista.

Y con esta idea en mente, poco queda también para que tilden a las íes de golpistas o antidemocráticas por tener un punto que sobresale. A este paso, a las mayúsculas, para sobrevivir y dar señales de vida, solo les quedarán los crucigramas. Pero no perdamos la esperanza. Con minúsculas.— Ignasi Castells Cuixart. La Garriga (Barcelona).

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