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Podemos y la violencia

Afirmar que los agresores “son tan víctimas” como los guardias civiles agredidos en Alsasua es una comparación indigna

Diputados presentan un manifiesto en favor de los acusados.
Diputados presentan un manifiesto en favor de los acusados.

El primer despropósito en el que incurrió Podemos en relación a lo ocurrido en Alsasua (Navarra) en octubre de 2016, cuando dos guardias civiles y sus parejas fueron atacados y heridos por un grupo de radicales, fue banalizar el incidente asegurando que se trataba de una mera pelea de bar. Con ello obviaba que los atacantes estaban vinculados al movimiento Ospa, cuyo objetivo es que la Guardia Civil abandone la localidad. Como ratificaron las investigaciones, las víctimas fueron atacadas por su condición de guardias civiles.

Ahora, Podemos equipara a los agresores con las víctimas con el argumento de que, al ser procesados por terrorismo, los acusados son objeto de una persecución injusta. Afirmar que “son tan víctimas” como los guardias civiles agredidos es una comparación indigna. Se puede discrepar de una calificación jurídica, pero la propia justicia tiene mecanismos para expresar esas discrepancias.

No se trata de un hecho aislado. Podemos también insiste en convertir a Andrés Bódalo, condenado por agredir a un concejal, en supuesta víctima de una persecución política. Pensábamos que los tiempos en los que se amparaba y justificaba la violencia habían pasado a la historia. Desgraciadamente, no lo parece. Es urgente que Podemos rectifique.

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