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Medios públicos imparciales

La radio y la televisión públicas han de ser un fiel reflejo de la sociedad y no un instrumento de propaganda

Instalaciones de RTVE.
Instalaciones de RTVE.

La voluntad expresada por los principales partidos para alcanzar un pacto sobre educación es una buena oportunidad para extender los acuerdos políticos a otros ámbitos, entre los cuales no debería faltar RTVE. Como han trasladado esta semana los trabajadores de la corporación estatal a los grupos parlamentarios, es preciso que las Cortes Generales intervengan para devolver a la radio y la televisión públicas la independencia, el pluralismo y la credibilidad informativa.

Desde que el PP de Mariano Rajoy decidió romper el consenso político la imagen de RTVE se ha ido erosionando a pasos agigantados. Hay ejemplos recientes que muestran la deriva emprendida por los actuales directivos para tratar de agradar, sin el menor disimulo, al partido en el Gobierno. Contraponer en el telediario el desapacible tiempo del pasado fin de semana en Madrid con “la imagen de alegría” que se vivía en el congreso de los populares es una manera zafia de abordar un hecho noticioso; y entrevistar al presidente del Gobierno con una puesta en escena más propia de un jefe de Estado tampoco favorece la presunción de neutralidad que debe tener un ente público.

A los partidos de la oposición les corresponde tomar la iniciativa y ejercer la oportuna presión para que RTVE sea de verdad un medio enfocado al servicio público, donde tengan cabida contenidos de calidad e informativos imparciales. Erradicar el sectarismo, la manipulación y la omisión de noticias que perjudican al Gobierno o al partido que lo sustenta debería ser una prioridad en la agenda política. Los parlamentarios harían mal en echar en saco roto las más de 2.200 firmas de profesionales de RTVE presentadas en el Registro de la Cámara baja para reclamar medidas orientadas a garantizar que la radio y la televisión públicas sean un fiel reflejo de la sociedad y no un instrumento de propaganda.

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