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¿Qué hay detrás de los extraordinarios colores de estos moluscos marinos?

Los nudibranquios tienen un eficaz mecanismo de defensa que repele a sus posibles depredadores

Una especie de nudibranquio.

Con el desarrollo del buceo muchos animales que hasta hace pocos años eran casi desconocidos han pasado a ser los protagonistas de primer orden en la investigación y en la divulgación de la biología marina. Uno de estos casos es el de los nudibranquios, pequeños moluscos marinos que en su mayoría carecen de concha, por lo que son conocidos también como babosas marinas. Suelen ser animales pequeños, de entre cinco y 10 centímetros, aunque hay especies de unos pocos milímetros y otras que pueden llegar a más de 30. Una de sus características más llamativa es su coloración.

Algunos nudibranquios tienen una extraordinaria coloración críptica, que les permite confundirse totalmente con el fondo y, otros, colores muy llamativos. Pero su coloración no es un capricho de la naturaleza, sino que se sirven de ella para advertir a sus posibles depredadores de que cuentan con mecanismos de defensa muy eficaces, como numerosas células urticantes. Estas proceden de los pólipos que capturan y que les sirven de alimento. Salen del tubo digestivo y se acumulan en las denominadas ceratas, unas finas expansiones que están en el dorso del animal.

En España hay varios grupos de biólogos y de voluntarios que están buscando, identificando y recogiendo datos de estos organismos marinos. Esta información está permitiendo identificar las especies que viven en nuestro litoral, su distribución y detalles de su biología, entre los que destacan ROC y a VIMAR.

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