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Una espía portuguesa de la CIA intenta evitar la cárcel

Sabrina está condenada en Italia a cinco años de prisión por el secuestro del imán Abu Omar

La exagente Sabrina de Sousa fotografiada en su casa de Washington D.C. en 2013.
La exagente Sabrina de Sousa fotografiada en su casa de Washington D.C. en 2013. Cordon Press

La espía Sabrina se ha quedado sin su última bala. El tribunal europeo de Derechos Humanos ha desestimado el recurso para detener la extradición de Portugal a Italia, donde debe cumplir cinco años de prisión por su participación en el secuestro del imán Abu Omar en febrero de 2003.

Por aquel entonces Sabrina de Sousa, que dispone de nacionalidad portuguesa y norteamericana, era agente de la CIA. Como tal, participó en una operación conjunta de los servicios secretos italianos y americanos para secuestrar al imán, sospechoso de actividades terroristas, cuando se dirigía a su mezquita milanesa. En 2012, los tribunales italianos condenaron a los 26 participantes en el secuestro. Sabrina de Sousa ha agotado todas los recursos judiciales y la semana pasada se iniciaron los trámites para su extradición. Si ingresa en prisión, será el primer caso en la historia de la CIA que uno de sus agentes acaba en Europa entre rejas.

La mala suerte de Sabrina comienza cuando en 2005 decidió abandonar EE UU y regresar a Portugal para cuidar de su madre. Sabrina perdió el empleo, la protección jurídica de la agencia e incluso su pensión de jubilación (ahora tiene 60 años de edad). Sabrina reside en Lisboa, adonde ha llegado el largo brazo de la ley; pero solo a ella. Del resto de implicados, aunque condenados, unos gozan de inmunidad y otros han sido indultados.

En EE UU jamás un agente de la CIA fue acusado por actos de tortura y fuera de ese país tampoco se ha investigado a ningún agente. La única excepción fue Italia, con la operación de Abu Omar que, finalmente, fue absuelto en Egipto de cualquier actividad terrorista. Desde que salió de EE UU, Sabrina solo ha recibido un comunicado de su exempresa, que guarde silencio y proteja a sus excompañeros, consejos inútiles, pues el secuestro del imán debe ser una de las operaciones mejor documentada de los servicios secretos. El nombre de todos los implicados salió a la luz en los tribunales italianos. Todos han sido condenados y/o perdonados, salvo Sabrina, la portuguesa.

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