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Hasta la nieve de China está contaminada

La alerta roja por la suciedad se extiende por el país, que busca respiro en las renovables

El esmog, una mezcla de niebla y partículas contaminantes, cubre los edificios en el distrito de Yanjiao en Sanhe (China). ATLAS

El Gobierno de China acaba de presentar un plan quinquenal de energía que prevé invertir 350.000 millones de euros en renovables entre 2016 y 2020. El momento elegido para el anuncio puede considerarse enormemente oportuno o tremendamente irónico, según como se mire: el norte del país se ahoga esta semana en una nube de contaminación, hasta tal punto que se ha declarado la primera alerta roja de ámbito nacional por aire sucio.

Casi dos tercios de las ciudades chinas estaban afectadas por la polución este miércoles, según los datos del Ministerio de Protección Medioambiental. Un 32%, entre ellas Pekín, de manera grave o muy grave.

En la capital china, donde en los últimos días el nivel de contaminación llegó a superar 500 —a partir de 100 se considera nocivo para la salud—, incluso la caída de nieve suscitaba preocupación. “Aconsejamos a la gente que no salga al aire libre. ¡La nieve está muy sucia, muy sucia, muy sucia!”, advertía en las redes sociales el gobierno municipal. Pekín también anunciaba sistemas de filtrado de aire en las escuelas, en respuesta a las exigencias de un grupo de padres.

En los últimos tres años la suciedad del aire había registrado una mejora muy gradual en China. Pero un repunte de la actividad industrial —sumado a unos sistemas de calefacción de carbón— ha devuelto la tendencia al alza. Como parte de las medidas contra la contaminación, el plan quinquenal anunciado el jueves prevé reducir la proporción de carbón en la cesta de consumo energético del 64% de 2015 a un 58% en 2020. La capacidad de las fuentes renovables alcanzará para entonces la mitad de la nueva producción de electricidad. Las organizaciones medioambientales han expresado un cauto apoyo al anuncio. “El plan representa un marco para facilitar la transición del carbón hacia la energía renovable”, ha indicado Greenpeace. “Para hacerlo realidad, China debe presionar para generar más solar y eólica y ser seria a la hora de atajar su enorme desperdicio de energía limpia, algo que también contribuirá a una reducción más rápida del carbón”.

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