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Los niños de 5 años ya usan el olfato para tomar decisiones sociales

A partir de esta edad, los menores ya saben lo que es agradable y lo que no y lo relacionan con expresiones faciales, según una última investigación

Carolina García
Una niña huele una flor.
Una niña huele una flor.Cordon

¿Cómo afectan los sentidos al comportamiento de los más pequeños? ¿Son la visión y la audición los sentidos más importantes? Los científicos responden que no, que otros, como el olfato, también influyen. "Desde los cinco años, los menores son capaces de tomar decisiones emocionales y sociales gracias a su olfato", así lo concluye un nuevo estudio, elaborado por el Monell Center (Filadelfia) y publicado en Developmental Science en su versión online.

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La investigación consistió en la evaluación de 140 niños, de entre los tres y los 11 años, que decidieron participar mientras visitaban un museo interactivo en la ciudad de Filadelfia. A cada pequeño se le pidió elegir entre tres puertas en las que detrás había una rosa, un pescado o no había nada. La prueba consistía en abrir y oler durante unos segundos. Después, los expertos les pedían elegir entre dos cara: una feliz y otra que expresaba asco, según se explica en un comunicado del centro. “Los resultados mostraron que los niños menores de cinco años contestaban con más frecuencia con la cara feliz, independientemente del olor”, añade el texto. “Los más mayores”, prosiguen, “sí eran más capaces de discriminar y asociar el olor a la respuesta”.

Por tanto, el estudio explica "cómo los menores de cinco años y más comienzan a usar la información olfativa para ayudarse y guiar sus respuestas a caras emocionalmente expresivas y que, además, estos integran diferentes tipos de información de los sentidos, como es el olfato, para encaminar su comportamiento social", explican.

“Ahora que hemos verificado que los niños mayores de cinco años son capaces de discriminar situaciones sociales, esta conclusión podría allanar el camino para usar esta información con diversos fines terapéuticos", añaden los autores. "El proyecto ha sido posible gracias a la National Science Foundation, institución estadounidense que ofrece fondos para programas de alcance que ponen al mundo de la investigación en contacto con el de los museos de ciencias”, agregan.

Según los Institutos Nacionales de Salud de EE UU, “el sentido del olfato ayuda a disfrutar de la vida y permite disfrutar de los aromas de las comidas preferidas o de la fragancia de las flores. El sentido del olfato también es un sistema de alerta, que avisa a la persona si hay señales de peligro, como una fuga de gas, alimentos que se han echado a perder o un incendio. Cualquier pérdida, aunque sea mínima, puede tener un efecto negativo en su calidad de vida”.

El olfato y el diagnóstico precoz de los TEA

Los investigadores recalcan en el texto que estos resultados podrían ser, entre otros temas, de gran ayuda también para mejorar las habilidades de los niños con autismo. Algo que ya se ha concluido con anterioridad. Un estudio publicado en Current Biology en 2015 incidía en el hecho de que “los niños con trastornos del espectro autista (TEA) respondían de diferente manera a los malos olores que los pequeños normotípicos -sin enfermedad-, pudiendo ser una diferencia tan significativa que el 80% de los niños con autismo podrían diagnosticarse gracias a su olfato”. “El sentido del olfato es, de hecho, un componente importante en la interacción social humana. Teniendo en cuenta que el olfato estará probablemente alterado en el autismo, esto podría formar parte del reto social que supone sufrir un TEA”, añadían dichos investigadores.

La muestra consistió en 18 niños con TEA y otros 18 libres de trastorno. Todos fueron expuestos a olores agradables y desagradables. Según los autores, "todo esto podría ser determinante para conseguir detectar de una manera más eficiente y de forma más precoz a los pequeños que padecen este tipo de trastornos. Más investigación al respecto es necesaria".

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 21 de cada 10.000 niños que nacen en el planeta padecen autismo, cifras que llevaron en 2008 a declarar el 2 de abril como el Día Mundial de esta enfermedad. En Estados Unidos, país donde la investigación está más avanzada que en Europa, uno de cada 68 niños nace con autismo, según datos de la Asociación de Autismo de Navarra (ANA).

Los TEA se definen como trastornos del neurodesarrollo que se manifiestan habitualmente en los tres primeros años de vida de un niño. Los bebés con el trastorno pierden el contacto visual, en ocasiones parece que no oyen y tienen algunas hipersensibilidades o cogen rabietas excesivamente fuertes. Una conducta muy característica de los niños aquejados por este trastorno son los comportamientos repetitivos.

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Sobre la firma

Carolina García
La coordinadora y redactora de Mamas & Papas está especializada en temas de crianza, salud y psicología, y ha desarrollado la mayor parte de su carrera en EL PAÍS. Es autora de 'Más amor y menos química' (Aguilar) y 'Sesenta y tantos' (Ediciones CEAC). Es licenciada en Psicología, Máster en Psicooncología y Máster en Periodismo de EL PAÍS.

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