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Por una sosa Navidad

La campaña ‘¡Qué bien se come en Navidad!’ defiende platos para Nochebuena y Nochevieja saludables y originales

En primer término, 'mousse' de naranja; detrás pimientos de piquillo del menú navideño saludable.
En primer término, 'mousse' de naranja; detrás pimientos de piquillo del menú navideño saludable.

Cena de Nochebuena: migas, costillas de cerdo y, de postre, tocino de cielo. Todo regado de vino, alguna copita de cava y un cubata. O dos. ¡Es Navidad! Este menú, ideado por una señora de Extremadura para uno de los festines navideños, escandalizó a la médico Teresa Gijón. “Lo contó en la radio, en un programa donde participaba”, recuerda, “y evidencia que en estas fechas nos relajamos y cometemos excesos. Muchos excesos”. Para no olvidarse de la mesura y el control sin renunciar al buen comer, la doctora Gijón impulsa la campaña ¡Qué bien se come en Navidad!, que presentó ayer su menú para una comida o cena navideña original, saludable y sosa; es decir, casi sin sal, que nadie se equivoque.

Para elegir los platos, pidieron a todo tipo de aficionados a la cocina que mandasen sus recetas: “Hemos recibido más de un centenar”, cuenta Julián Segura, presidente de la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA), ideólogos de la campaña. De todas ellas, seleccionaron cuatro platos —dos primeros, un segundo y un postre— que ayer presentaron en un showcooking los cocineros de la Asociación de Cocineros y Reposteros Amateurs de España (ACRAME). El resultado: pimientos de piquillo rellenos de gulas con bechamel; humus de alcachofas con setas y gulas; lubina con salsa de su fumet, puerro, licor Pernot y pimienta de Sichuan y mousse de naranja.

“No parecen para nada aburridas”, bromea la doctora Gijón señalando la cuidada presentación de todas las propuestas. “En realidad se puede comer de todo, pero sin olvidarse de la salud”, recomienda, enfatizando que en estas fechas aumentan los ingresos hospitalarios por empachos —“no hay cifras oficiales, pero los médicos sí que lo notamos”—. Gijón realiza una mención especial a la ingesta de sal, cuyo consumo excesivo se asocia con la hipertensión arterial: “La mitad de los afectados por esta enfermedad en España, no saben que la sufren”.

“Además, el consumo excesivo de sal en un corto espacio de tiempo provoca picos que pueden acabar en el hospital. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda tomar 2,5 gramos de sal al día —el equivalente a una cucharadita de café—, pero, de media en España, estamos consumiendo el doble. Y en Estados Unidos rozan los siete gramos diarios”, explica.

Momento del 'showcooking' cocinando humus de alcachofas. ampliar foto
Momento del 'showcooking' cocinando humus de alcachofas.

Por eso desde SEH-LELHA aconsejan dar sabor a la vida, y a la comida, tirando de especias, adobos, cítricos… Y evitar: el uso del salero; llegar al festín con hambre, mejor haber merendado para comer con menos ansiedad; controlar el picoteo así como la sal oculta (presente en aperitivos y procesados donde no se especifican los gramos que contienen del mineral); poner pescado como plato principal y no abusar de turrones y alcohol.

¿Y el marisco? “El marisco —siempre cocido por nosotros mismos— baja el contenido calórico del menú, pero su consumo abusivo provoca aumentos en el ácido úrico”, avisa la especialista. Antes de despedirse repite su mantra: “Se puede comer sano y disfrutar de una buena comida”. Sea. Esta Navidad, cenas y comidas sosas. Pero nunca aburridas. Que nadie se equivoque.