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LA CIENCIA DE LA SEMANA

Contra la misma raíz del cáncer

Un grupo de Barcelona identifica las células del tumor primario que causan las metástasis y la muerte. El trabajo es en ratones, pero promete amplias aplicaciones clínicas en el futuro

Salvador Aznar y Gloria Pascual, investigadores del IRB implicados en el hallazgo.
Salvador Aznar y Gloria Pascual, investigadores del IRB implicados en el hallazgo.

Lo más intratable del cáncer no es el tumor primario, el que surge en el colon, la mama, el pulmón o cualquier otro lugar, sino sus metástasis, sus réplicas en otros lugares, causadas por unas pocas células del tumor primario que viajan por la sangre o la red linfática, anidan en otros órganos y generan allí nuevos tumores (metástasis). Pero no cualquier célula del tumor primario puede hacer esa deplorable exhibición de plasticidad biológica. Solo una minoría de células tumorales pueden hacerlo, y parece evidente que resultaría de una gran utilidad identificarlas y, de ser posible, destruirlas. Eso es justo lo que ha hecho en ratones un laboratorio de Barcelona, como puedes leer en Materia.

Se dice a veces que, en ratones, ya hemos curado el cáncer 40 veces. Es una pulla cínica que tiene un hilo de verdad, pero los científicos del IRB no pretenden curar el cáncer, sino algo mucho más humilde a corto plazo, y mucho más valioso a medio plazo: mejorar nuestro conocimiento sobre él. La proteína clave se llama CD36, y es una traslocasa de lípidos: capta grasas del flujo sanguíneo y las mete dentro de la célula. Es casi idéntica en humanos. Las células del tumor primario que la tienen activa son justo las que pueden formar metástasis en otros órganos. Por alguna razón, a esas células les gusta la grasa más que a las demás.

Este conocimiento básico es importante por varias razones. La primera es que CD36 es por sí misma un marcador (algo que se puede detectar en un laboratorio clínico) de las células del tumor primario que son capaces de metastatizar; esto puede ayudar al diagnóstico (¿cuántas células CD36+ tiene el tumor primario?) e incluso a decidir la cirugía óptima (¿dónde están?).

Los científicos del IRB no pretenden curar el cáncer, sino algo mucho más humilde a corto plazo, y mucho más valioso a medio plazo: mejorar nuestro conocimiento sobre él

En segundo lugar, cuando tienes un marcador, tienes una diana farmacológica y, de hecho, los investigadores del IRB ya han encontrado dos anticuerpos comerciales que van contra CD36. Como es su deber en nuestros días, han patentado la idea y han establecido la colaboración necesaria con la empresa inglesa que produce esos anticuerpos. Es evidente que son un buen candidato a ensayos clínicos.

Y en tercer lugar, recordemos que CD36 es una traslocasa de lípidos, una proteína sensible a las grasas que ingerimos en la dieta. Al menos en ratones, la “dieta de cafetería” (como llaman los científicos a la dieta rica en grasas) fomenta las metástasis, y la dieta baja en grasas las frena. Por cierto, que el aceite de palma es la grasa peor de todas. Por desgracia, es también la grasa más consumida del mundo, y un conocido factor de riesgo cardiovascular. A ver si nos lo ponen en las etiquetas de los alimentos, por lo menos.

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