Felipe VI en la Eurocámara: “No podemos dar la Unión Europea por descontada”
El Rey conmemora en Estrasburgo el 40 aniversario de la entrada de España en la UE

Felipe VI ha conmemorado este miércoles el 40 aniversario de la adhesión formal de España, junto con Portugal, a la Unión Europea defendiendo “un proyecto de convivencia” que hace a todos sus ciudadanos “más libres, más prósperos, e incluso más fuertes”. Es un proyecto que no debe darse por sentado, ha advertido el Rey en un discurso ante el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo, sobre todo en “tiempos oscuros” que requieren que Europa se mantenga como un “referente ético y político”.
“La situación que atraviesa Europa exige el compromiso de todos. No podemos dar Europa —la Unión Europea— por descontada”, ha afirmado Felipe VI durante su discurso ante un hemiciclo que ha vuelto a guardar un minuto de silencio, como ya hizo al comienzo del plenario el lunes, al comienzo de la sesión en honor a las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz. Porque “nunca, como en estos tiempos oscuros, ha sido la idea de Europa tan necesaria”, ha subrayado.
Sin aludir directamente al principal responsable de la actual inestabilidad mundial, Donald Trump, presidente del que durante las últimas décadas había sido el principal aliado de Europa, Estados Unidos, Felipe VI ha defendido el papel de Europa en estos “tiempos convulsos” como un “referente ético y político”. Un espacio de “libertades y justicia social” y que, de puertas afuera, “defiende las soluciones basadas en normas y el diálogo como cauce para resolver conflictos y promover la paz, la estabilidad y la cooperación”. Una Europa “que no puede aceptar —ni mucho menos avalar— planteamientos geopolíticos de otra época como si fueran signos de un tiempo nuevo”, ha subrayado el jefe del Estado español.
“Preguntémonos qué otras regiones del mundo tienen tan enraizada, tan incorporada a su ser, esta noción del bien común, y en la respuesta hallaremos la mejor reivindicación de la Europa unida”, ha retado. “Nuestra fuerza es nuestra unidad”, ha insistido.
El monarca, testigo del proceso de integración europea en primera persona —apenas tenía 17 años cuando se firmó, el 12 de junio de 1985, en la sala de columnas del Palacio Real el Tratado de Adhesión de España a las Comunidades Europeas que culminaría con el ingreso formal el 1 de enero de 1986— ha advertido, sin embargo, que las amenazas al proyecto europeo no vienen solo de fuera.
No es inusual, ha indicado al respecto, oír en los tiempos que corren, “comentarios sobre la debilidad de la Europa unida, su idealismo trasnochado, su desconexión de la realidad”. El ejercicio de la crítica, ha indicado, es “un signo de que la democracia funciona” y puede incluso ayudar a progresar. Pero cuidado, ha continuado, porque “algunas críticas ponen en jaque nuestros principios y valores, aquellos sin los cuales Europa volvería a ser una mera noción geográfica. Y ahí —en la desmemoria de lo que ha supuesto la construcción europea— está nuestra mayor amenaza”, ha subrayado entre aplausos de parte (no todo) de un hemiciclo inusualmente lleno en el que las fuerzas ultras y antieuropeas no dejan de crecer.
Como ha venido haciendo en sus últimos discursos dedicados a la construcción europea, Felipe VI ha destacado los beneficios que le ha reportado a España formar parte, los últimos 40 años, integrarse en un proyecto europeo al que, “tras una guerra civil, seguida de cuatro décadas de dictadura”, no hizo un mero proceso de adhesión. Fue un “reencuentro”, ha sostenido, del que también Europa ha salido beneficiada de la presencia española. Es lo que ha venido en llamar “la España transformada por Europa y la España transformadora de Europa”.
“Hoy, 40 años después de la adhesión a las Comunidades Europeas y transcurrido medio siglo del inicio de nuestra transición a la democracia, España se reconoce por entero en el proyecto de construcción de este gran espacio que es la Europa unida, en el que la libertad y la cohesión social se dan la mano”, ha proclamado. Un proyecto que, sobre todo por los más jóvenes, merece la pena, ha afirmado, seguir “defendiendo, alimentando y haciendo crecer ese valioso legado”.
La ceremonia en Estrasburgo por el 40 aniversario de la adhesión formal de España y Portugal a las Comunidades Europeas ha sido recortada en consideración por el duelo nacional decretado por la tragedia de Adamuz, hasta donde se desplazaron los Reyes la víspera. Felipe VI ha agradecido en este sentido las “muestras de afecto” recibidas desde múltiples países y las propias instituciones europeas, donde las banderas han ondeado a media asta en duelo por las víctimas del accidente ferroviario. “Dentro del dolor inmenso por tantas personas que perdieron la vida, por los que resultaron heridas y por sus familias, esas expresiones de apoyo y de cercanía nos reconfortan y nos refuerzan en el espíritu y sentimiento europeo que es nuestro gran patrimonio compartido”, ha señalado el monarca, quien apenas tenía previsto permanecer cuatro horas en el hemiciclo en Estrasburgo.
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