¡No des golpecitos para limpiarla! Guía definitiva de la cuchilla manual

¿Cuántos días duran? ¿Sirve la misma para él que para ella? ¿Puedo rasurarme con la misma todas las partes del cuerpo?

Cary Grant tenía estilo hasta para afeitarse. Tanto, que le miraban con envidia. La película es 'Con la muerte en los talones' (1959), de Alfred Hitchcock.
Cary Grant tenía estilo hasta para afeitarse. Tanto, que le miraban con envidia. La película es 'Con la muerte en los talones' (1959), de Alfred Hitchcock.

Es tan simple de utilizar como complejos sus secretos de mantenimiento. Hablamos, claro, de la cuchilla de afeitar manual. Aunque la tendencia a la barba sigue en alza, según un estudio realizado por Kantar Worldpanel, también el afeitado es la máxima de los varones españoles (64,7% de ellos lo tiene como hábito). Un hábito al que, por cierto, dedican 780 horas a lo largo de su vida (algo más de 30 días), según la firma Noxzema de Laboratorio Genové. Esta pequeña herramienta para dejar la cara barbilampiña tiene, además, una larga historia a sus espaldas.

Hablamos de un invento ya centenario. En 1880 aparece la primera patente de una maquinilla de afeitar manual, por los hermanos Kampfe. Y en 1904, King Camp Gillette saca al mercado la maquinilla de afeitar con hoja intercambiable que se diferenciaba de la navaja barbera y sus competidoras por ser más segura en cuanto a que reducía el riesgo de cortes en la piel; era más manejable gracias a su diseño; y suponía una revolución por su funcionalidad, ya que cualquier hombre podía afeitarse a sí mismo en casa sin necesidad de recurrir a manos expertas ni tener que afilar la hoja.

La gran pregunta: ¿cuándo hay que tirar una maquinilla? Los expertos recomiendan 4 o 5 afeitados. Aunque la piel avisa de forma certera si la maquinilla ya no rasura bien

Desde entonces hasta ahora, las maquinillas han sufrido una transformación gigantesca. De una sola cuchilla han pasado a tener más de cinco. De estar pensadas para la barba y bigote, a tener modelos especiales para el afeitado de otras zonas del cuerpo como el pecho, o incluso específicas para mujeres. De solo componerse de una hoja de afeitar, a complementarse con una banda de gel balsámico para el cutis.

Sin embargo, y a pesar de los avances, todas requieren de unos cuidados básicos y unas normas de uso generales tal y como indican dos grandes expertos: Roberto Martín, barbero de profesión y encargado de la barbería Malayerba, de Madrid; y Kristina Vanoosthuyze, directora científica del Centro de Innovación de Gillette en Reading (Inglaterra). Toma buena nota porque esto te interesa si quieres sacarle el máximo partido y rendimiento a tu maquinilla.

La limpieza

1. No, no se limpia dando golpecitos. Lo creas o no, las cuchillas de afeitar son productos de alta tecnología. Por eso, has de tener especial cuidado a la hora de limpiarla que, por otra parte, es un proceso más fácil de lo que se cree. “Simplemente basta con exponer el cabezal debajo del chorro de agua para eliminar los residuos capilares y los restos de gel o jabón de afeitar. Lo que nunca hay que hacer es sacudir la maquinilla contra el lavabo”, aconseja la doctora Vanoosthuyze ya que, como indica, "se podría alterar la precisión de todo el sistema del cabezal", incluido los puntos que permiten su movimiento oscilante en el caso de las desechables.

2. Toalla, ¡jamás! La toalla o una gamuza son adecuadas para secar algunas partes de la maquinilla, nunca el cabezal. “¡Nunca! Podríamos alterar el filo de la hoja y, además, ¡cortarnos!”, sentencia el especialista Roberto Martín. Efectivamente, como comenta Kristina Vanoosthuyze, “este inocente gesto dañará la precisión del espacio que queda entre las hojas y alterará el finísimo filo de las cuchillas”. Con lo que, al final, “se reducirá la calidad y eficacia de los siguientes afeitados”, anota.

3. ¿Y los pelos que quedan en la maquinilla? Son consecuencia de una mala limpieza anterior, y no tiene nada que ver con que la cuchilla esté mal diseñada. “La acumulación de pelos se genera por no aclarar la maquinilla después y durante cada afeitado. Si tras cada afeitado la aclaramos bien debajo del grifo, o en el mismo agua que dejamos en el lavabo, no tendremos este problema”, manifiesta Roberto Martín.

4. Que se seque sola. ¿Cómo la secamos, entonces? Al aire libre y siempre en una zona alejada de la humedad, pero tampoco cerrada a cal y canto. “Basta que la dejemos secar en un espacio abierto, pero nunca guardarla mojada en un lugar cerrado, como un cajón de un armario, ya que puede coger malos olores y oxidarse”, afirma el barbero de Malayerba.

5. Evita dejarla en la ducha. En muy frecuente: la dejo en la ducha, para la próxima vez. Pues rotundamente no. Porque, como indica Roberto Martín, siempre se corre el riesgo de que tarde más en secarse y la humedad estropee el material. “Si no se seca adecuadamente, y encima la dejamos habitualmente en una zona húmeda como es la ducha, estamos contribuyendo a que se pueda generar óxido”. La consecuencia es obvia: perderá su efectividad y, como indica el experto, ya no la podremos utilizar más.

6. Guárdala en su estuche. Que para algo está. “Las cuchillas de afeitar más avanzadas son de un acero inoxidable de altísima calidad, recubiertas de materiales especiales para evitar la corrosión", indica Kristina Vanoosthuyze. Aún así, como añade la experta, “lo recomendable es protegerla en su estuche, y fuera de la ducha o bañera”, reitera. Siempre es mejor prevenir y conservar.

El tipo de maquinilla

7. Me lío con todos los tipos de cuchillas que existen: cuál es la mejor. Las opciones son varias: la maquinilla clásica de una sola pieza, donde desenroscando el cabezal se introduce la cuchilla de doble hoja; la navaja barbera de hoja fija; la maquinilla desechable y la shavette, “que es como la navaja barbera, pero de hoja desechable”, explica el encargado de la barbería Malayerba. Elegir una u otra para el afeitado va a depender mucho del gusto, de la habilidad y la destreza para no cortarse y del presupuesto (a la larga las desechables salen más caras). El experto también apunta que “si tuviera que elegir, me quedo con la cuchilla clásica, porque aporta un buen rasurado en una pasada, no sufre la piel y encima tiene más tiempo de vida. Pero, ojo, porque el uso de esta maquinilla con un gel o espuma doméstica no es igual de eficaz: hay que utilizar cremas o jabones de uso profesional y por lo general espumar con brocha”.

Si no se seca adecuadamente, y encima la dejamos habitualmente en una zona húmeda como es la ducha, estamos contribuyendo a que se pueda generar óxido

8. Una, dos, tres hojas… ¿Cuántas? “A más hojas o cuchillas, el afeitado será mejor, siempre y cuando ese cabezal esté diseñado con una precisión comprobada en cuanto a la distancia entre cuchilla y cuchilla”, explica la directora científica del Centro de Innovación de Gillette. ¿Y a qué se refiere con mejor? La experta lo aclara en pocas palabras: un rasurado apurado y cómodo. Pero hay que tener en cuenta que las maquinillas clásicas de una sola hoja, como dice Martín, “también te dejan la piel muy suave”.

9. Las desechables están muy bien. Sí, sobre todo porque, como indica el barbero, “son más fáciles de utilizar y así es más probable que no te cortes”. A día de hoy la tecnología ha avanzado tanto, que los cabezales no llevan ni dos ni tres, sino cinco y hasta 6 hojas. “Una sola cuchilla corta lo que está en un punto exacto, pero las cuchillas multihojas pueden hacer más: la primera hoja comienza el trabajo, por así decirlo, corta el pelo y suavemente lo separa de la piel. Antes de que ese pelo se haya retirado del todo, la siguiente hoja vuelve a cortar en la zona, de forma más intensa. Cada hoja, repite el gesto, lo que hace que una maquinilla de 3 hojas apure, pero sin duda, la de cinco hojas apura más”, especifica Kristina Vanoosthuyze.

Además, hay que añadir que los progresos en el mundo de las maquinillas desechables tienen en cuenta factores como el diseño del mango de la cuchilla, el movimiento oscilante del cabezal y la distancia entre una hoja y otra. “El hecho de que haya más hojas también ayuda a distribuir mejor el peso y la fuerza de la mano alrededor de todo el cabezal, y eso permite un afeitado más cómodo en el movimiento, con menor riesgo de cortarse”, aclara la propia Vanoosthuyze.

10. ¿Hay alguna cuchilla específica según la zona de la cara? No. Todas están diseñadas para ser eficaces en cualquier zona y con cualquier tipo de pelo facial. En una maquinilla clásica, lo que hay que mirar, sobre todo, es la calidad de la hoja, según aconseja Roberto Martín.

Usos y abusos

11. La gran pregunta: ¿cuándo hay que sustituirla? El encargado de la barbería Malayerba asegura que con una buena hoja de una cuchilla clásica se obtiene un rendimiento óptimo hasta los 4 y 5 afeitados. Pero, como dice el experto, la propia piel y el pelo serán los que te avisen. “Tanto en las clásicas como en las desechables, se notará que esa cuchilla ya no es efectiva cuando tire, no corte o haya que hacer más pasadas de las habituales durante el afeitado para conseguir el mismo resultado”.

12. ¿Vale también para el cuerpo? Valer, vale, sobre todo si se trata de una urgencia, aunque los resultados no siempre serán los esperados. “Si usamos la maquinilla de afeitar la barba para rasurar el pecho o cualquier otra zona del cuerpo que no sea la cara, la cuchilla puede causar irritaciones en la piel. A lo que debemos añadir que en esa zona, el vello crecerá con más fuerza. Y sí, usarla para afeitarse la cabeza no es algo tan extraño. Muchos hombres lo hacen”, confirma Roberto.

13. ¿Puedo usar la de mi chica? Ni el vello ni la piel de un hombre son como los de una mujer. Por ello, el afeitado no quedará tan apurado si el hombre utiliza la cuchilla de la mujer. Vanoosthuyze: "Las desechables femeninas están pensadas únicamente para ellas por varios motivos. Para empezar, ellas se afeitan más superficie corporal (2700 cm2 ellas, frente a los 300 cm2 ellos), la piel de la mujer es más seca y las áreas sobre las que trabajar son más complicadas, como la parte trasera de las piernas, la zona delantera y posterior de las rodillas, la línea del bikini, los tobillos, etc. El mango y el movimiento del cabezal son diferentes de los de la maquinilla de un hombre, precisamente para llegar mejor y proporcionar un afeitado más eficaz en estas zonas. La forma del cabezal, por otra parte, es ovalada, para adaptarse a las áreas curvilíneas del cuerpo femenino sin que la maquinilla se clave. Y la banda lubricante es mayor y tiene más gel, lo cual tampoco es lo más propicio para ellos porque en el afeitado masculino facial no conviene que la maquinilla se deslice tanto”.

Ni el vello ni la piel de un hombre son como las de la mujer. ¿Se pueden intercambiar las cuchilas? Como poder, sí, pero el afeitado no quedará tan apurado si él se afeita con la cuchilla de ella 

14. Y la banda lubricante de las desechables, ¿es efectiva? Como indica la propia Kristina Vanoosthuyze, “ayuda a proteger la piel de las posibles irritaciones. Funciona como un bálsamo sobre el cutis y crea una película calmante entre las hojas de la maquinilla y la piel”. Lo que hace que el afeitado sea más suave.

El afeitado más eficaz

15. Con la barba mojada. La maquinilla con la que te afeitas puede ser la mejor del mercado, pero el resultado también dependerá de algunos trucos. Por ejemplo: “Después de una ducha con agua caliente, los poros de la piel se abren y eso facilita el rasurado”, afirma Roberto Martín. Además, si el pelo de la barba está húmedo, se ablanda y propicia que el corte de la cuchilla sea fácil y proporcione más confort.

16. No saltarse el primer paso. Roberto Martín asegura: “El tipo de maquinilla que usemos ayuda mucho, pero el mejor resultado lo da el cómo hayamos hecho el preafeitado”. Eso significa que, en primer lugar, antes de aplicar el gel, crema o espuma, prepara bien la barba y la piel de la cara con aceites esenciales específicos. El resultado mejorará considerablemente.

17. Los movimientos correctos. Cómo debemos mover la cuchilla. Roberto Martín lo aclara: “Hay que realizar pasadas cortas y estirar bien la piel por donde vamos a pasar la cuchilla. Siempre en dirección del pelo. A veces la piel o el tipo de vello nos permite dos pasadas. No es conveniente afeitar a la contra, porque no todas las pieles toleran este tipo de afeitado. Y, por supuesto, mientras deslizamos la maquinilla sobre la cara no hay que hacer presión para evitar los cortes. Esto es importante”.

Y el rasurado será perfecto...

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