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Macarena Gómez, la Barbie extravagante del cine español

La actriz de 'La que se avecina' estrena este fin de semana en cines 'Secuestro', pero antes de eso nos ha confesado su otra pasión además de actuar: coleccionar muñecas Barbie. Y, a poder ser, tan 'raras' como ella

Macarena posa con sus hijas: 'My fair Lady', Cleopatra y Escarlatra O'Hara.

Cualquiera que haya jugado a las Barbies sabe que son las muñecas perfectas para escenificar representaciones de la vida adulta. Y que, dentro del juego simbólico, resultan especialmente útiles para dramatizar cualquier parcela de intimidad. Esto es, para enrollarse ya sea entre ellas o con Ken. "No, yo entre ellas no las ponía a liarse porque las mías eran hermanas, todas hijas de la misma madre, que era yo. Siempre digo que me adelanté a Angelina Jolie porque las tenía de todas las nacionalidades: la india, la china, la negra, la hawaiana... yo creo que hasta la vegana. De hecho, las que menos me gustaban eran las rubias. Por Reyes siempre pedía una Barbie que tuviese el pelo moreno, quizá para que se pareciera más a mí", cuenta Macarena Gómez (Córdoba, 1978).

Lo hace en compañía de sus cuatro Barbies de coleccionista que representan a Audrey Hepburn en My fair lady, Elizabeth Taylor en Cleopatra, Glenn Close en 101 Dálmatas (Cruella de Vil) y Vivien Leigh en Lo que el viento se llevó (Escarlata O’Hara). "Es que yo soy coleccionista de las de verdad, de las de ir a convenciones", continúa la actriz. "Sí, convenciones de esas a las que va mucho señor mayor solo", confirma sobre ese perfil de fan de una muñeca que siempre ha sido mucho más que un juguete.

"Siempre digo que me adelanté a Angelina Jolie porque las tenía de todas las nacionalidades: la india, la china, la negra, la hawaiana..."

Con su físico filiforme, voz atiplada y mirada a media asta, Macarena misma podría pasar por una muñequita cuya belleza siempre ha estado sujeta a interpretaciones subjetivas. "Quizá por eso siempre buscaba las Barbies más extravagantes, porque yo misma tengo algo particular, ¿no?". Que se lo cuenten a su padre, que de chica le decía que "tenía los ojos de Bette Davis". A su marido Aldo Comas, el instructor de paracaidismo (y empresario, productor, músico... o, lo que es lo mismo, catalán de próspera familia), que se acercó a ella por primera vez en un bar de Buenos Aires y le soltó: "Qué guapa eres. Te pareces a Miércoles Addams". O a todos esos directores que han visto en ella potencial como loca de la noche (Ricardo Bofill en Hot milk), asesina fashion victim (Miguel Martí en Sexy killer, morirás por ella), sufriente agorafóbica (Esteban Roel y Juan Fernando Andrés en Musarañas) o madre reciente al borde de un ataque de nervios (Eduardo Casanova en el corto La hora del baño).

Este último ha ido más lejos al erigirla en una de sus mari-musa-liendres con la que se prodiga en eventos sociales y redes ídem, mientras la embarca en la que será su ópera prima, Pieles, una historia sobre gente deforme. "Un cuchillo dentro de una tarta de cumpleaños", según su productor, Alex de la Iglesia. Sin embargo, ha sido su papel de Lola Trujillo en La que se avecina (Telecinco) el que hace ya siete años propició el asalto al mainstream. "A mí, La que se avecina me ha dado mucha popularidad. Y el hecho de saber que te va a sonar el despertador y vas a ir a trabajar, te da una seguridad, no ya económica sino emocional, importantísima. No saber qué va a ser de ti dentro de una semana o un mes… ¡eso es un sufrimiento!".

Pero, por mucho que los cuatro millones de españoles que ven La que se avecina ya estuviesen familiarizados con ella, fue una minoría, la del ecosistema de la moda, la que se preguntó "¿pero por qué?" cuando ella y su marido fueron invitados a la boda de Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo. "¿Que si la gente me sigue preguntando por eso? Bueno, ahora mismo lo estás haciendo tú", corta de raíz.

"'La que se avecina' me ha dado mucha popularidad. Y el hecho de saber que te va a sonar el despertador y vas a ir a trabajar, te da una seguridad importantísima"

La excusa de nuestra entrevista es su papel en el thriller Secuestro, dirigido por Mar Targarona. Su rodaje la pilló "un mes después de haber parido —a su hijo, que ahora tiene poco más de un año, Dante—. De hecho hago de embarazada. Que decía, 'ya podíais haberme dado el papel cuando lo estaba'. Pero me vino muy bien para ponerme en situación", nos cuenta sobre esta película en la que hace "un papel bastante contenido, después de uno tan visceral como el de Musarañas. Lo que la gente no sabe es que es mucho más difícil hacer un papel pequeño. Los personajes protagonistas siempre tienen mucho más recorrido; con un papel pequeño tienes que sacar información de donde no la hay. Pero no discrimino papeles por su envergadura. Yo, encantada de rodar. Siempre me siento como una niña que juega a disfrazarse, y para mí el cine es eso. Mira, como cuando yo les cambiaba los modelitos a las Barbies".

Secuestro se estrena el 19 de agosto.

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