Tentaciones

Todo lo que deberías saber para entender el éxito de Snapchat

Si tienes más de 30 años es probable que te pierdas un poco con esta 'app' que tiene 125 millones de usuarios activos y sirve, entre otras cosas, para convertirse en perrito. ¿Ha llegado con ella la mayor brecha digital de la historia?

Paris Hilton es una de las famosas más adictas a Snapchat. Y a sus filtros.
Paris Hilton es una de las famosas más adictas a Snapchat. Y a sus filtros.

Mejor que Facebook. Más dinámica que Instagram. Y mucho más divertida que Twitter (¡dónde va a parar!). Es la red social ideal para contar historias. Es el nuevo LinkedIn para los profesionales liberales y las empresas de tecnología. Y, por supuesto, es la manera perfecta para llegar a esos escurridizos millennials.

Todo esto se ha dicho de Snapchat en los últimos meses, y lo cierto es que estos titulares bombásticos empujan a la descarga de esta app gratuita que ensalza lo efímero, lo volátil y lo fútil. Porque aquí los contenidos se van, desaparecen. Las fotos y vídeos enviados están disponibles solo durante 24 horas y pueden verse un máximo de 10 segundos (lo cual tiene sus ventajas si uno se pasa con el uso de esos filtros snapchateros que te convierten en perrito, monito o criatura lovecraftiana). Un reciente estudio confirma que es la red social que más felicidad aporta a sus usuarios, así que todo anima a abrirse una cuenta. Pero el que lo haga (sobre todo si tiene más de 30 años) es muy probable que se lleve un chasco: aquello que se supone maravilloso y rompedor puede resultar ininteligible.

¿Cómo comprender lo incomprensible? Primero, vamos a las cifras. Snapchat fue lanzada en 2011 y tiene 125 millones de usuarios activos, de los cuales el 82% tiene edades comprendidas entre 13 y 34 años. Seis de cada diez usuarios de smartphones de esa franja de edad residentes en EE UU están registrados; pero esas cifras tan escandalosas se frenan ahí, porque los más talluditos pasan de la app: solo un 12% de sus usuarios está por encima de los 35. ¿Por qué?

Snapchat tiene 125 millones de usuarios activos, de los cuales el 82% tiene edades comprendidas entre 13 y 34 años

Pedro Ample, Executive Creative Director de la agencia de marketing digital Social Noise, explica que Snapchat es un producto esencialmente diseñado para jóvenes: "La naturalidad con la que ellos utilizan la tecnología permite que estén más abiertos a cosas tan diferentes como las que propone esta red social. Además, el consumo en píldoras audiovisuales es idóneo para su menor capacidad de atención, provocada, entre otras cosas, por la infoxicación (la sobrecarga informativa procedente de Internet)".

Con Snapchat se pueden grabar vídeos, hacer fotos y unir los dos elementos en un mismo mensaje que se lanza a los seguidores, que lo pueden ver sin aportar ningún tipo de retroalimentación al emisor. Para el creativo, justo ahí radica el problema generacional: "Snapchat tiene un montón de cualidades que permiten una conexión mucho más personal y auténtica, pero la gran barrera está en que los treintañeros hemos aceptado el uso de las redes sociales con más distancia y sensación de control". Según él, la originalidad de Snapchat respecto a otras plataformas añade una capa de dificultad para su uso: "No tiene grandes herencias adquiridas de otras plataformas. Es muy diferente, pero esa diferencia, bien entendida, puede ser también muy atractiva".

Una captura del Snapchat de Miranda Kerr.
Una captura del Snapchat de Miranda Kerr.

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A quien parece no importarle ni la falta de retroalimentación, ni la distancia, ni la sensación de control es a Juanma Rivero. Este marbellí de 21 años es youtuber, escritor, influencer, vlogger, instagramer y por supuesto, snapchatter. En la app del fantasmita es juanmasaurus y tiene 20.000 amigos, lo que le convierte en uno de los más populares en nuestro país. Él prefiere compartir su vida en esta red social por las posibilidades que ofrece a la hora de mezclar formatos: "El vídeo está muy guay si lo unes con el formato historia. En Vine no puedes crear historias y en Twitter si pones más de dos tuits seguidos invades mucho tu timeline con información escrita. Por eso, a la hora de comunicar, Snapchat es lo mejor del mundo. Una de las desventajas que le veo es no poder compartir un snap en otra red social, pero tampoco es para tanto".

Al igual que ocurre con Twitter ­—Instagram es más democrático—, los perfiles más seguidos son los de famosos. Kim Kardashian, Lady Gaga, Rihanna o la prácticamente perfecta en todo lo 2.0 Chiara Ferragni actualizan a diario mostrando su vida. En nuestro país, la actriz Miriam Giovanelli también. A sus 27 años ­—una edad situada en esa delgada línea roja generacional de Snapchat—, no tuvo problemas a la hora de empezar a snappear: "La interacción es diferente a la del resto de redes sociales. El proceso hasta 'hacerte con ella' me recuerda a cuando cambias de marca de teléfono. Una vez que te acostumbras, es siempre 1+1, con la novedad de que siempre varía debido a la constante renovación de sus filtros".

"Los seguidores en Snapchat son incuantificables, y eso hace que la interacción con la red social sea mucho más honesta y despreocupada"

La posibilidad que ofrece Snapchat de que los mensajes se autodestruyan en el móvil del receptor pasado unos segundos es un valor que la actriz de Velvet aprecia especialmente: "Para mí, lo positivo está sin duda ligado al romanticismo de que sea una red social efímera, como la performance o el teatro". Pero ese aspecto tiene también su reverso negativo: "Esa misma inmediatez hace que no pienses mucho lo que compartes. Los seguidores en Snapchat son incuantificables, y eso hace que la interacción con la red social sea mucho más honesta y despreocupada". Aún así, Miriam confiesa que es "más activa en Instagram que en Snapchat. El seguimiento de un viaje o un evento, con su preparación, llegada y desarrollo, desfiles y paseos por rodajes, son momentos perfectos para darle chicha a Snapchat. Instagram, creo, merece un cuidado estético mayor; no se trata tanto del instante, sino de que esa foto permanecerá y de alguna manera contará algo sobre ti".

Eso sí, Snapchat no ha tirado la toalla con los mayores. Pedro Ample enumera algunas de las estrategias que está llevando a cabo la empresa en este sentido: "Con la última actualización han eliminado algunas barreras que complicaban la entrada al público adulto. Ese es el primer paso. Todos los esfuerzos en este sentido, sumados al contenido de cada vez más medios informativos, garantizan un interés superior para nuevos usuarios. Será un crecimiento lento, pero llegará". Juanma Rivero tiene claro que así será: "En realidad, si tiene menos usuarios mayores creo que es por falta de información. Snapchat es algo muy nuevo en España, y quizá se percibe como una app más. Mira, mi madre, por ejemplo, usa Snapchat. Ella está muy metida en el mundo red social y le encanta". Ay, las madres. ¿Es que a ellas les está negado el reino de Snapchat? "Puedo entenderlo", concede Miriam, "y vuelve a servir el ejemplo de cambiar de marca de teléfono. Mi madre es fiel a una, yo a otra, y a las dos nos cuesta pensar en cambiar. Ahora bien, todo es ponerse".

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