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'Alimentaficción'

'Alimentaficción'
En un futuro próximo, recordar a la abuela entre fogones o cultivando su propio huerto podrá resultar chocante para unas generaciones acostumbradas a los alimentos proporcionados por la ‘diosa’ biotecnología.

El futuro se dirime constantemente en el presente y, de una u otra forma, por acción u omisión, todos participamos en su construcción. Entre otros motivos, porque los productos y servicios prosperan o se marchitan en razón de su aprobación y uso por parte de las empresas, de las leyes que los regulan, de los Gobiernos que aprueban o recusan las normas, de los ciudadanos que votan a los líderes políticos y, en última instancia, de los consumidores que los adquieren o ignoran en el mercado. Si encaramos algunos de los retos que más inquietud despiertan hoy día, como el aumento de la población o el incremento de la longevidad, con la falta de los recursos derivada de nuestra manera de consumir, y los filtramos a través de las lentes de la progresión del estilo de vida imperante y los avances científicos, obtendremos una imagen de cómo puede ser ese futuro que se está gestando. Para empezar, la manera en que nos relacionaremos con el agua cambiará radicalmente nuestra realidad. Es un bien escaso y estratégico, y lo será aún más, lo cual provocará que se destine a lo rigurosamente necesario, como es la producción de alimentos.

Más allá de la anécdota de que los inodoros progresarán desde la cisterna hasta el tubo de succión impulsado por una corriente de aire, estará la manera de conducir, reciclar y utilizar este bien, lo que provocará cambios radicales en la agricultura, ganadería e industria. Por ejemplo, los millones de litros que se empleaban para teñir tejidos serán sustituidos por CO2, gas que también se usará para la higienización y conservación de hortalizas e incluso de la leche, que se enriquecerán con cepas de bacterias probióticas extraídas del intestino de bebés. La biotecnología dará un salto tan significativo que se desarrollarán nuevas variedades de plantas y animales. Se producirán cereales resistentes a los hongos que los atacan, animales inmunes a enfermedades y curiosidades como cerdos bajos en grasas saturadas de los que obtener panceta light.Desde este año y hasta 2035, cerca del 50% de los empleos manuales los realizarán robots. Con un ocio con rango de derecho, el futuro se escapará de casi cualquier tarea que no sea indispensable realizar, como por ejemplo estar entre fogones. Esta circunstancia, junto a la falta de espacio, motivará que solo un mínimo de hogares tenga algo parecido a una cocina tal cual la conocemos, y ello será considerado tan exótico y ostentoso como disponer de una cancha de tenis. De hecho, para manipular los alimentos en casa habrá que pedir un permiso especial que se obtendrá después de un riguroso examen. El comedor será la calle, donde se podrán adquirir alimentos a cualquier hora del día servidos en envases inteligentes, de una gama de precios que hará que el cocinar sea un pasatiempo más que una obligación.

Muy posiblemente, la imagen de la abuela preparando el almuerzo en la cocina se verá como algo chocante. El recuerdo de las generaciones pasadas cultivando su propio huerto, preparando conservas en temporada y criando animales para alimentarse podrá percibirse incluso como algo grotesco. Gracias a estos avances, la comida será saludable, abundante y barata mientras que la producción tradicional quedará relegada al ámbito de lo exótico. ¿Alimentaficción? ¡Tiempo al tiempo!

Compota de ciruelas y cacahuetes

INGREDIENTES (para cuatro personas)

Para la compota de ciruelas: 200 gramos de ciruelas, 25 gramos de azúcar, 200 mililitros de agua, 20 granos de pimienta rosa, 100 mililitros de coñac, una cucharada de almidón refinado de maíz.

Para el crumble (migas) de cacahuete: 100 gramos de cacahuetes molidos, 100 gramos de harina, 50 gramos de azúcar, 100 de mantequilla y sal.

ELABORACIÓN: 

1. La compota de ciruelas:

– Descascarillar la pimienta rosa, reservando la cáscara para terminar el plato. Machacar ligeramente su interior en un mortero.

– Deshuesar las ciruelas partiéndolas a la mitad. Servirlas en un cazo con la pimienta rosa machacada y el agua. Cocinarlas 5 minutos.

– Disolver el almidón en el coñac.

– Agregarlo al cazo y cocinar a fuego medio hasta que tome textura.

2. El crumble de cacahuete:

– Servir todos los ingredientes en un bol y trabajarlos con las manos hasta formar unas arenas con pequeños aglomerados.

– Disponer en una bandeja de horno y hornear a 200 grados hasta que esté dorado. Enfriar y reservar.

ACABADO Y PRESENTACIÓN

– Servir la compota de ciruela en un plato. Cubrirla parcialmente con el crumble.

– Terminar con una pizca de flor de sal y espolvorear las cáscaras de pimienta rosa.

LA CIRUELA

Calorías. La ciruela aporta pocas kilocalorías (unas 46 por 100 gramos de porción comestible).

Fibra. Es recomendable para el estreñimiento debido al sorbitol, un edulcorante con efecto laxante.

Micronutrientes. Esta fruta contiene vitaminas como la C y la K. Es rica en antioxidantes y minerales como el hierro.

Proteínas. El cacahuete iguala a la carne de ternera en aminoácidos. Contiene ácido fólico.