Solares patrios
Alrededor de cualquier ciudad española vemos restos de la batalla que en los últimos años libramos construyendo desaforadamente. Son extensos solares, catalogados como urbanos o industriales, cuyo desarrollo urbanístico, en lo temporal, resultan ahora inciertos, cuando no quiméricos. Tienen propietarios que deberían pagar el IBI, y los Ayuntamientos tendrían que vigilar que su conservación se ajuste a norma. La realidad es otra: áreas desoladas y en estado lamentable convertidas en vertederos de basuras varias. Insalubridad y degradación del paisaje. Ser una potencia turística de primer nivel conlleva generar entornos agradables. Para ello es exigible acometer un plan público de saneamiento de estas zonas, roturándolas, limpiándolas y nivelándolas, dejando después que la naturaleza actúe conformando praderas naturales. Con muy pocos recursos se obtendrían resultados gratificantes. Pero para ello se precisa de voluntad y ganas. ¿La tendrán los municipios, las Diputaciones y los Gobiernos autónomos?— Joan V. Llàcer Mont. Algemesí (Valencia).


























































