Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

‘Sorpasso’ peligroso

Podemos es una fuerza antagónica al PSOE. Su éxito solo beneficia al PP

Los líderes del PSOE, Pedro Sánchez, y de Podemos, Pablo Iglesias, en una reunión en el Congreso de los Diputados a principios de abril.
Los líderes del PSOE, Pedro Sánchez, y de Podemos, Pablo Iglesias, en una reunión en el Congreso de los Diputados a principios de abril.

Los sondeos publicados estos días coinciden en apuntar a un eventual sorpassodel PSOE por parte de la coalición Unidos Podemos. Dicho adelantamiento, recordemos, ya se produjo el 20-D: la suma de los votos de Podemos y sus diferentes formaciones e Izquierda Unida superó en 581.745 votos a los que recibió el PSOE. Otra cosa es que al presentarse dichas fuerzas por separado obtuvieran, penalizadas por el sistema electoral, 19 escaños menos que los socialistas. De ahí que con la calculadora en la mano, Podemos decidiera abandonar sin más su identidad como una fuerza transversal que rechazaba identificarse en el eje izquierda-derecha y formar una coalición con IU, asfixiada políticamente por el partido morado, sus divisiones internas y sus problemas financieros.

Esta estrategia parece estar dando resultado, al menos en los sondeos. Amparados en una imagen de cambio, novedad y simpatía cuidadosamente trabajada en los platós de un canal de televisión, Unidos Podemos se presenta a las urnas con una oferta consistente en sustituir amablemente a un partido anquilosado —el PSOE, descrito como “la vieja socialdemocracia”— por una coalición de jóvenes bienintencionados que representan tanto otra forma de hacer política como una nueva oportunidad para la socialdemocracia de conectar con la ciudadanía, redistribuir la riqueza y promover el progreso social.

Esto plantea una importante paradoja. A juzgar por el CIS de ayer y otros sondeos, el PSOE sigue siendo el partido que más simpatías despierta entre el electorado, casi duplicando a Unidos Podemos, y el que más cerca se sitúa de las preferencias de una mayoría de votantes, que se ubican en un centroizquierda moderado. Sin embargo, a ojos de un buen número de electores (exvotantes del PSOE, abstencionistas o jóvenes que votan por primera vez), parecería que el PSOE y Unidos Podemos fueran dos partidos intercambiables o, incluso, sustituibles.

Nada hay más lejos de la realidad: Unidos Podemos no representa una marca joven y algo más de izquierdas que el Partido Socialista, sino un contendiente directo en lo relativo a las ideas, las políticas y los valores que caracterizan a los socialdemócratas, en España y en toda Europa. Por su manera de entender la democracia representativa, las políticas de igualdad, la economía de mercado, el proceso de integración europeo y el orden internacional, PSOE y Unidos Podemos son dos fuerzas antagónicas cuyo entendimiento, como vimos tras el 20-D, es imposible.

El voto táctico que asegura querer corregir los supuestos errores del PSOE situando a Unidos Podemos al frente de la izquierda es un voto estratégicamente equivocado: el sorpasso del PSOE y su conversión en tercera fuerza política no solo no logrará arrastrar al PSOE a una izquierda radical en la que ni sus dirigentes, militantes o simpatizantes creen, ni en la que pueden estar, sino que tampoco contribuirá a resolver los problemas que preocupan a la gente. Más bien a agravarlos. Frente a las expectativas que parece generar, el sorpasso no significa progreso, sino una mayor probabilidad de que el PP continúe en el poder y nada cambie.

Puedes seguir EL PAÍS Opinión en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.