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14 dilemas para la cooperación española

Es momento de debates políticos en profundidad y también de sanos disensos

El secretario de Estado de Cooperación y para Iberoamérica, Jesús Gracia, revisa el envío de ayuda humanitaria española enviada posteriormente a Ecuador por el terremoto del pasado abril. Ampliar foto
El secretario de Estado de Cooperación y para Iberoamérica, Jesús Gracia, revisa el envío de ayuda humanitaria española enviada posteriormente a Ecuador por el terremoto del pasado abril.

A principios de año, en el Real Instituto Elcano constituimos un pequeño grupo de trabajo formado por diputados de esta XIª legislatura (con representación de cinco partidos políticos) y unos pocos expertos en cooperación española, vinculados a diversos think tanks (CIECODE, ISGlobal) u ONGD (Oxfam Intermón). El objetivo no era otro que el de tratar de debatir acerca del futuro de la cooperación española desde una perspectiva diferente, que nos alejara del tan necesario e importante como manido debate sobre los presupuestos de la ayuda y del refugio del debate técnico (eficacia, eficiencia, impacto) en el que con tanta frecuencia nos gusta acomodarnos en el denominado sector. Desde nuestra óptica, en absoluto novedosa pero sí poco frecuente, el objetivo de esta iniciativa no era otro que el de tratar de abordar, desde una perspectiva más política que técnica, la cooperación española en la medida en la que ésta define el rol de España en el mundo.

Así, durante la que ha resultado ser toda la XIª legislatura, nos hemos reunido hasta en cinco ocasiones para plantear los desafíos para los parlamentos nacionales en una política cada vez más global, la medida en la que la cooperación define y también viene definida por nuestra relaciones con otras regiones (como América Latina o el Norte de África) y los medios de implementación (nacionales y europeos) de esta política a la que ahora le suben la apuesta con la aprobación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El resultado: muchas más preguntas que respuestas; tantas, que a lo más que hemos llegado es a plantear lo que en nuestra opinión, y como resultado de este debate, podrían identificarse como los (al menos) 14 dilemas de la cooperación española.

  1. ¿Qué mundo? ¿Qué desarrollo?
  2. Concentrarse en problemas nacionales o ir más allá
  3. España, ¿policy taker o policy maker?
  4. Integrar o separar seguridad y desarrollo
  5. Integrar o separar democracia y desarrollo La orientación geográfica y sectorial de la cooperación española
  6. Ayuda española en América Latina, ¿sí o no?
  7. Norte de África y Oriente Medio, ¿sí o no?
  8. África Occidental, ¿sí o no?
  9. ¿Concentración o fragmentación? Los medios de ejecución
  10. ¿Multilateral o bilateral?
  11. ¿Más Europa?
  12. Cooperación reembolsable, ¿sí o no?
  13. ¿Qué actores de la cooperación?
  14. ¿Qué modelo institucional?

Estos 14 dilemas, que abordaremos con mayor profundidad durante el acto público de presentación de los resultados de esta iniciativa (el próximo 9 de junio, a las 12.30h en el Círculo de Bellas Artes de Madrid) pueden agruparse en tres categorías.

Nos hemos reunido hasta en cinco ocasiones para plantear los desafíos para los parlamentos nacionales

En primer lugar, está el espacio y papel de la propia política de desarrollo (los objetivos estratégicos de la cooperación, la dimensión interna de la agenda internacional, el perfil de España como actor global, la conexión de la cooperación española con otras políticas, como la de seguridad, y otros objetivos políticos, como la democracia); en segundo lugar, su orientación geográfica y sectorial (más o menos concentrada, con presencia en América Latina y el Caribe, el Norte de África y Oriente Medio o África Occidental); y, en tercer lugar y último, los medios de ejecución, incluyendo las combinaciones posibles de instrumentos (multilaterales, bilaterales, reembolsables o no), actores (públicos o privados, incluyendo ONGD y empresas) y la arquitectura institucional.

Aparte de dejarnos más dudas que certezas, este ejercicio también ha arrojado otras conclusiones interesantes. A menudo se señala la facilidad con la que el sector de la cooperación (incluyendo en éste la Comisión de Cooperación del Congreso de los Diputados) llega a consensos y que, de hecho, el disenso político parece surgir casi más entre comisiones que entre grupos parlamentarios. Pues bien, según dos participantes en este grupo de trabajo (ambos representantes de partidos políticos), este fácil consenso podría explicarse tanto con la superficialidad como con la vaguedad de las propuestas consensuadas.

Con respecto a lo primero, la mayor parte de las propuestas debatidas (y por lo tanto de los consensos) se enmarcarían en lo que uno de estos diputados calificó de "no debate"; esto es, aquellos ámbitos políticos en los que es prácticamente imposible estar en desacuerdo, tales como la necesidad de articular una política de desarrollo sólida o de elevar, en la medida de las posibilidades fiscales, los fondos de ayuda al desarrollo.

En cuanto a lo segundo, el consenso vendría facilitado por la vaguedad del lenguaje, que permite que la Comisión llegue a acuerdos sobre textos suscritos por todos los grupos políticos en los que las expresiones utilizadas dan cabida a múltiples conceptualizaciones políticas. Así, por ejemplo, todos los grupos pueden firmar por la mejora de la eficiencia y calidad de la ayuda española, sobre todo si no existe un debate profundo acerca de qué se entiende por eficiencia y calidad de esta política pública.

Entonces, quizás, en lo que respecta a la cooperación española, es momento de debates políticos en profundidad y, claro, sí, también de sanos disensos. Para ello, nos espera a la vuelta de la esquina la XIIª legislatura.

Iliana Olivié es investigadora principal del Real Instituto Elcano y Profesora de la Universidad Complutense de Madrid

Aitor Pérez es investigador asociado del Real Instituto Elcano

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