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Libertad de prensa amenazada

Las leyes antiterroristas y las políticas de seguridad pueden convertirse en un serio peligro para la información

Bastidores de periódicos en un quiosco de prensa
Bastidores de periódicos en un quiosco de prensa

Hoy se celebra el Día Mundial de la Libertad de Prensa, una jornada en la que organizaciones no gubernamentales aprovechan para llamar la atención sobre las amenazas que se ciernen sobre el derecho a una información independiente, plural y transparente. En muchos países, los periodistas sufren persecuciones y acoso, son hostigados, torturados y encarcelados. El año pasado, 63 pagaron con su vida el ejercicio de su profesión, según datos de Reporteros sin Fronteras, una entidad que pone el foco en cuatro países —Egipto, Turquía, Rusia y México— para denunciar la vulneración de los derechos de los periodistas a la hora de ejercer su profesión.

Los Estados totalitarios en los que la democracia brilla por su ausencia tienen en la prensa comprometida con la defensa de los derechos fundamentales a uno de sus principales enemigos. Los periodistas se han convertido en la diana de todo tipo de regímenes corruptos y en zonas cada vez más extensas de Latinoamérica son asediados por el crimen organizado, a veces con la lacerante connivencia de la policía y los poderes locales. Amedrentar a la prensa es también objetivo del terrorismo yihadista, que ha atentado contra medios de comunicación y asesinado brutalmente a reporteros occidentales secuestrados en Siria.

Las leyes antiterroristas y las políticas de seguridad —en todos los países— pueden convertirse en un serio peligro para la información. En estas circunstancias se hace necesario que tanto las organizaciones profesionales como los propios medios luchen contra los intentos de cercenar la libertad de expresión y obstaculizar el control de los gobernantes. La prensa libre es la piedra angular de una democracia y las medidas para combatir el terrorismo no pueden ser una excusa para acallarla. Y sin duda sería una mala noticia que los periodistas se lanzaran en brazos de la autocensura.

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