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¿Se puede ser lesbiana y estar enamorada de un hombre?

Mujeres a las que les gustan las mujeres pero salen con chicos, gays casados con tías, parejas que confunden... Es la era de las identidades complejas

En las entrañas de la bosta hegemónica se han construido sinuosos túneles por los que penetra un haz de luz. En otras palabras: hay realidades que no conocemos del todo. Por eso hay gente que hasta ahora no puede entender que Mario Vaquerizo sea un heteromaricón. Yo, sin ir más lejos, soy producto de los años que llevan Judith Butler y San Valentín meándome encima juntos y al unísono. O el género y el amor son performance o son un cartel publicitario. Hay que posicionarse en la confusión.

Hoy quiero hablar de Ainhoa, de quien me hice fan irredenta cuando la oí definirse como una exbiana. Lesbiana asumida desde los 4 años de edad, un día conoció a un hombre y llevan ya varios años juntos, aunque en la calle jamás voltearía a mirar a un tío normalillo. "Fue cuando Katy Perry sacó I kissed a girl y mis amigos se choteaban de mí cantándome 'I kissed a boy and I liked it'. No daban crédito", me cuenta por chat. "Yo ya me había acostado con chicos, pero casi por camaradería. Había sido divertido pero nada emotivo. Aquello que dijo Bertín Orborne a Paco León: 'Tú te enamoras de las personas' me parece casposo. Igual es porque lo dijo Osborne o igual es porque creo que la sexualidad es un poquito más complicada que eso. Tampoco me siento identificada como bisexual, soy una lesbiana que está enamorada de un hombre. Esto les pasa a las heteros todo el rato en el Erasmus y no pasa nada". Amo a Ainhoa.

Y he aquí que, para olvidar la mención a Osborne, tengo que mencionar a otro de mis ídolos queer, el gran Nacho. Me costó un cojón comentárselo pero finalmente le dije: "Yo te veo muy gay y sin embargo sé que tu pareja es una mujer y no es incompatible, ¿cierto?". Nacho me miró con ternura; claro que se sentía gay, incluso socialmente era considerado homosexual: "Una parte de mi vida fue orgullosamente marica. Ahora comparto mi vida y amo desde hace 16 años a una mujer maravillosa con la que he aprendido a ser mejor persona. Eso no debería ser raro, pero creo que resulta llamativo que ni yo me esfuerce en parecer hetero (aunque lo intente me sale fatal) ni que a ella le moleste demasiado que no lo parezca".

Estropeando la teoría de género

¿Cómo hacen para seguir a gusto juntos una mujer lesbiana y un hombre heterosexual?

Identidad, sexualidad y afectividad no son la misma cosa, pero a la gente no le gusta que la confundan, ni que le estropees la teoría de género. Con Sandra siempre lo hablamos cuando estamos un poquito borrachas. Ella lleva enamorándose de tías desde que tiene uso de razón, pero ha tenido que enfrentar los juicios de su propio colectivo. Tras relacionarse durante años exclusivamente con mujeres, conoció a Miguel, su pareja, primero haciendo un trío con otra mujer y finalmente enamorándose hasta las trancas de él. "Dentro del ambiente más bollero, cuando la relación empezó a ir en serio hubo gente que se molestó. ¡Como si él me hubiese arrastrado a la heterosexualidad! Hasta a mí me sorprendió. Y aquí seguimos, 5 años después e indagando todavía en definiciones, prácticas y etiquetas. Es que las identidades sexoafectivas son muy complejas, tía". ¿Cómo hacen para seguir a gusto juntos una mujer lesbiana y un hombre heterosexual? Quizá el misterio está en que no les da la gana renunciar a su amor ni postergar sus deseos. Su relación se abre y se cierra intermitentemente. Cuando la abren, ella se enrolla con tías y algún tío, y él con tías y bolleras, luego se mueren de celos ambos y la vuelven a cerrar. Y así.

Según Nacho, también contribuye a la feliz confusión que él y su chica se hablen algunas veces en femenino: "Después de tantos años, las equivocaciones sobre 'tu compañera de piso' o que te pregunten si te has divorciado como sugiriendo si has salido del armario nos producen risa. Estamos entretenidos en algo más importante: construir un hogar no machista donde lo femenino tenga el valor cultural que merece". Ainhoa anda en algo parecido: piensa que tan cutre como poner etiquetas a todo es pasarse la vida sin nombrar. "¿Qué sería yo? ¿Una homocuriosa? –se pregunta–. En todos los años de mi relación con un hombre, no he dejado de visibilizarme como lesbiana". Para Sandra, "quizá –solo quizá– en el campo de la sexualidad no se aplique la máxima feminista de 'lo que no se nombra, no existe".

Ahí está la tía Pilar, por ejemplo, la lesbiana de la familia, cuya pareja, Sonia, es una majísima heterosexual que dejó a su esposo (que te deje de gustar tu marido no signifi ca que te dejen de gustar los hombres) y se fue a vivir con sus dos niños junto a la tía Pili. ¿Seré yo en realidad una lesbiana enamorada de un hombre como Ainhoa? ¿Seré una hetero enamorada de una mujer como Sonia? No lo sé, pero la tía Pili tiene esta frase que para ella lo explica todo: "El amor es el amor, te enamoras de alguien y te da igual lo que sea. Qué quieres que te diga". Pues eso, que existimos, qué quieres que te diga.

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