CONVERSACIÓN GLOBAL

Un año después, la bandera cubana ondea en Washington

La embajada reabierta en la capital de EEUU apenas despierta la curiosidad del público

Izado de la bandera cubana en la apertura de la Embajada.
Izado de la bandera cubana en la apertura de la Embajada.Andrew Harnik / AP

Salvo los atascos y consecuentes bocinazos en hora punta, poco más altera la vida en la Calle 16, una de las avenidas de entrada al corazón de Washington y que desemboca en la Casa Blanca. Y eso, de por sí, es ya una novedad. Sobre todo a la altura del número 2.630. Ahí se erige el edificio de propiedad cubana que, desde el 20 de julio, ha recuperado el título de embajada que perdió durante más de medio siglo. La reapertura de las respectivas legaciones diplomáticas ha sido, hasta la fecha, la acción más trascendental del proceso de normalización de relaciones que iniciaron los presidentes Barack Obama y Raúl Castro hace ahora justo un año, el 17 de diciembre de 2014. Y no llegó sin amenazas de revuelo y protestas furibundas. El candidato presidencial republicano de origen cubano Marco Rubio clamó y amenazó con bloquear la nominación del embajador norteamericano en La Habana en el Senado, idea que secundó el también senador y también candidato republicano de origen cubano Ted Cruz.

De hecho, EEUU sigue sin embajador formal en Cuba por este motivo y se ha limitado a subir de categoría —a encargado de negocios— al hasta entonces jefe de la Sección de Intereses, Jeffrey DeLaurentis. Por el contrario, su par cubano, José Ramón Cabañas, ya goza de estatus pleno de embajador e incluso entregó su carta de presentación al presidente Barack Obama en la Casa Blanca. Cruz llegó a proponer —sin éxito— renombrar el tramo de la Calle 16 al que asoma la embajada cubana como Camino Oswaldo Payá, en memoria del disidente cubano fallecido en un accidente de tráfico en 2012, del que su familia responsabiliza a las autoridades cubanas. Las amenazas no han tenido grandes efectos hasta la fecha en el proceso de acercamiento que ahora cumple un año. La bandera cubana ondea día y noche en pleno corazón de Washington. Los coches pasan sin inmutarse. A escasos metros, muchos esperan cada mañana en la parada del autobús. Pocos le dedican algo más que una mirada al edificio que durante más de cinco décadas fue el símbolo en plena capital estadounidense de la guerra fría en el Caribe.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50