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Editorial

Gestos con cuentagotas

La izquierda ‘abertzale’ da un paso al reconocer su indiferencia ante las víctimas de ETA

Los portavoces de EH Bildu Hasier Arraiz y Rebeka Ubera explican el posicionamiento de su formación de cara a los actos del Día de la Memoria del 10 de noviembre.JAVIER HERNÁNDEZ JUANTEGUI

Los 21 parlamentarios de EH Bildu, la coalición que integra a Sortu, partido heredero de Batasuna, el antiguo brazo político de ETA, participarán en el acto de homenaje a las víctimas que se celebrará el próximo martes en el exterior de la sede del Parlamento Vasco, en Vitoria. Se trata de la celebración del Día de la Memoria, en el que la izquierda abertzale había ido participando con cuentagotas en los últimos años. Es reseñable, por tanto, que esta vez vayan a acudir todos sus parlamentarios autonómicos y que su presencia vaya precedida por una declaración en la que han llegado más lejos que nunca en su reconocimiento de su indiferencia histórica hacia las víctimas.

La iniciativa no ha convencido a sus asociaciones por considerar que al incluir en la lista a personas damnificadas por abusos policiales u otras formas de violencia se desfigura el sentido del gesto y se da pábulo a la teoría justificativa etarra del conflicto entre dos violencias simétricas.

Editoriales anteriores

ETA y su entorno se niegan a condenar abiertamente los crímenes de la banda si no se acompaña de una referencia a los GAL y demás formas de guerra sucia. Esos crímenes deben también ser considerados un mal injustamente causado, aunque sus víctimas fueran de ETA; pero ello no podrá ser exigido como condición para reconocer el causado por ETA y avalado por su brazo político. No tiene sentido, sin embargo, ignorar que gracias a la exigencia de las víctimas y los demás partidos, la izquierda abertzale ha ido dando pasos hacia el reconocimiento de su responsabilidad, a lo que antes se negaba.

El PP y UPyD no participarán en el acto. Es cierto que los crímenes de ETA están demasiado cercanos para ignorar la resistencia de su entorno a reconocer su complicidad y exigir su disolución; pero debería ser normal sumarse a un acto de este tipo aunque existan divergencias de planteamiento, que podrían exponer sin por ello romper su sentido unitario y cívico.

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