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Diez películas sobre el espacio que nos envían inquietantes mensajes a la Tierra

Cuando el hombre está ahí arriba dice siempre la verdad. Estas son 'Marte' y otros filmes de astronautas que nos advierten de cosas

El primero que reprendió a la Tierra desde el espacio fue Stanley Kubrick en 1968 con '2001: una odisea en el espacio'.
El primero que reprendió a la Tierra desde el espacio fue Stanley Kubrick en 1968 con '2001: una odisea en el espacio'.

No, casi nunca las señales que nos llegan desde el espacio dicen cosas positivas de los que habitamos en la Tierra. Es más bien al contrario. La naturaleza humana toma todo tipo de formas y metáforas en el cine, pero es en aquellas películas ambientadas en el espacio en las que, despojados de las convenciones sociales que dicta el planeta Tierra, el comportamiento de los humanos se visceraliza y saca su verdadero instinto. Y normalmente no suele ser bonito.

Mañana se estrena la nueva película de Ridley Scott, Marte (The Martian), con el protagonismo de Matt Damon, que se suma a la tendencia de los últimos años por producir filmes de gran presupuesto sobre este tema (como Gravity o Interstellar). A continuación, repasamos diez ejemplos de cine espacial que nos envían mensajes inquietantes a los terraqueos. Está en nuestra mano hacer (o no) caso al recado.

- 2001: UNA ODISEA EN EL ESPACIO (Stanley Kubrick, 1968)
Lo normal es que una película del espacio apueste por la alegoría de una sola cuestión humana, pero el director Stanley Kubrick lo quería todo. 2001 es un hito de los efectos visuales y las miniaturas, y además plantea conflictos acerca del existencialismo, la tecnología, la evolución humana, la inteligencia artificial y la vida alienígena. Un año antes de la llegada del hombre a la Luna (fue en 1969 y la película es de 1968), Kubrick fantaseó con esta hipótesis. Recibida con frialdad por la crítica, es ahora un referente. Aunque en la época apenas cubrió su presupuesto de 9,2 millones de euros en su estreno, ha acabado multiplicándolo por 20 por los sucesivos reestrenos.

Arthur C. Clarke, autor del relato en el que se basa, escribió la novela mientras trabajaba en el guión a cuatro manos con Kubrick. Probablemente porque sabía que la ausencia de comunicación verbal y el tono críptico de la película dejarían al público confundido. Gracias a la novela, sabemos que el monolito es un símbolo construido por una raza extraterrestre que evolucionó de vida orgánica a biomecánica, y de ahí a pura energía que viaja por el cosmos. El monolito marca cada salto cualitativo de la evolución humana: el aprendizaje de las herramientas, la conquista del espacio y la conversión en entes no sujetos al espacio. Esto le arruinó la fiesta a Stanley Kubrick, porque él quería remover el subconsciente del espectador, no su raciocinio.

El recado que nos envía... El ser humano evolucionará hasta que la inteligencia artificial sea más lista que nosotros.

- APOLO XIII (Ron Howard, 1995)

Tom Hanks en 'Apollo 13' a punto de comunicar a Houston que tiene un problema.
Tom Hanks en 'Apollo 13' a punto de comunicar a Houston que tiene un problema.
"Houston, tenemos un problema". Es una frase casi más conocida que la propia película. La peripecia de la tripulación del Apolo XIII (basada en hechos reales) cuenta la carrera espacial pasada de moda: tan solo un año después de que el mundo entero contuviera la respiración con los primeros pasos del hombre sobre la Luna, a nadie le importaban ya las siguientes expediciones, que ni siquiera eran televisadas. Todo cambió cuando una explosión imposibilita su regreso a la Tierra y todo el país está pendiente de ellos.

El director Ron Howard nunca entrará en las grandes ligas, pero es un cineasta artesano y eficaz. Por ello llevó a Tom Hanks y los demás a 600 vuelos de la NASA para acostumbrarles a la falta de gravedad tal y como hacen los astronautas de verdad. El tono casi documental de la película hace que resulte perfectamente ejecutada, pero fría a ratos. Ni los manidos recursos de las esposas angustiadas en su sofá o los comunicadores en la torre de control frunciendo el ceño atrapan como deberían. Es la única película con Tom Hanks que no apela a los sentimientos: quizá eso fue lo que le quitó un Óscar que parecía cantado en beneficio de Braveheart.

El recado que nos envía... A nadie le importa tanto tu existencia como cuando eres carne sensacionalista.

- CONTACT (Robert Zemeckis, 1997)
Jodie Foster intepreta a una obstinada científica que se pasa su vida esperando mensajes de vida alienígena porque de pequeña su padre le dijo que lo hiciera. Robert Zemeckis, director de Regreso al futuro y Forrest Gump, propone una crónica realista de cómo reaccionaría la raza humana si efectivamente los extraterrestres nos invitaran a visitarles. Por supuesto, el ejército querría ponerse al mando y la Iglesia intentaría encerrar a Jodie Foster en un psiquiátrico. Sin caer en la manipulación, Contact contiene una emotividad que no se puede analizar con ningún manual de cine.

Ethan Hawke, de fregasuelos al espacio en 'Gattaca' (1997).
Ethan Hawke, de fregasuelos al espacio en 'Gattaca' (1997). Cordon

El recado que nos envía... La gente siempre va a creer lo que quieren creer.

- GATTACA (Andrew Niccol, 1997)
Teniendo en cuenta que según Hollywood cualquiera que se dé un garbeo por la NASA puede acabar yendo al espacio, una película sobre lo difícil que es hacerse astronauta es muy pertinente. Vincent Freeman (interpretado por Ethan Hawke) no soporta la vida de fregasuelos que le ha tocado y se rebela contra ello (¿recordáis cuando en las películas nadie se rebelaba contra nada y asumían su desgracia?), llevándose por delante a quien haga falta.

Steve Buscemi, Will Patton, Bruce Willis, Michael Duncan, Ben Affleck y Owen Wilson, preparados para volar en 'Armageddon' (1998).
Steve Buscemi, Will Patton, Bruce Willis, Michael Duncan, Ben Affleck y Owen Wilson, preparados para volar en 'Armageddon' (1998).

Al contrario que en Gravity, aquí es la Tierra (la nuestra, pero con un sistema de selección biológica bastante más fascista) lo que es insoportablemente hostil. El protagonista está desarraigado, y lo único que quiere es dejar de pisar este suelo que sólo le ha dado disgustos y no volver jamás.

El recado que nos envía... La clase dirigente no te va a permitir ser nada distinto a lo que han preparado para ti.

- ARMAGEDDON (Michael Bay, 1998)
Un grupo de extractores de petróleo (en serio, es cuestión de tiempo que manden peluqueros al espacio) tiene que aterrizar en un meteorito, taladrar un agujero y soltar una bomba nuclear que salve al planeta Tierra. Por el camino, vivirán aventuras con un ruso (borracho, por supuesto) y un militar que lo soluciona todo a tiros. Así es, estamos en una película de Michael Bay, ese director que cree que si un plano dura más de 2 segundos se quedará impotente.

La prepotencia y la testosterona son la ley de una misión espacial que parece concebida por dos niños de cinco años jugando con legos. No obstante, está tan bien explicada que se vieron obligados a aclarar que "la cooperación prestada por la NASA no significa que respalden la base científica de esta película", ya que al parecer Bruce Willis (el protagonista) necesitaría una cabeza nuclear 1.000 millones de veces más potente que la que saca en la película. El guionista se justificó asegurando que la NASA no quiere que creamos que Armageddon es verosímil porque retrata descubrimientos de investigaciones top secret. Michael Bay sabe elegir a su equipo.

El recado que nos envía... En el caso de que llegue el fin del mundo, dependemos totalmente de Estados Unidos.

- SUNSHINE (Danny Boyle, 2007)
Un equipo de científicos viaja al Sol para revitalizar su energía. Por el camino, cometen un error clásico en el cine espacial: salirse de la misión y liarla parda. La catástrofe pondrá a prueba su propia humanidad: ¿es posible o siquiera necesario mantener las reglas de comportamiento humano cuando estás aislado en una nave en la que ya nada importa? Sunshine se aferra a dos convenciones de Hollywood que la lastran: explicarlo todo una y otra vez para que el espectador no se pierda y poner a un reparto en el que la mitad son famosos y la otra mitad no. Adivinad quiénes son los primeros en morir.

El recado que nos envía... Mantener convenciones sociales en circunstancias extremas no sirve de nada. Todos somos polvo.

- MOON (Duncan Jones, 2009)
El propósito de la existencia humana le preocupa mucho al cine (y a las personas con tiempo libre) posterior a la II Guerra Mundial. Desde Rosencrantz y Guilderstern han muerto, de Tom Stoppard (dos personajes de Hamlet afligidos por su no-existencia fuera de la obra) hasta los muñecos de Toy Story o la escotilla de Perdidos en la que debía introducirse un código cada 108 minutos, la ficción se ha sublevado una y otra vez contra la inercia de la existencia automática.

Matthew McConaughey haciéndose demasiadas preguntas en 'Interestelar' (2014).
Matthew McConaughey haciéndose demasiadas preguntas en 'Interestelar' (2014). Cordon

Como quería demostrar el extravagante (otros preferirían llamarle "psicópata") psicólogo Stanley Milgram, dale a alguien una tarea que crea importante y se pasará el tiempo que quieras ejecutándola. Esa es la premisa de Moon, en la que Sam Bell (interpretado por Sam Rockwell) debe pasar tres años supervisando la extracción de combustible en la Luna, hasta que su empresa traspapela un par de documentos y Sam se topa con un clon suyo. Las emociones fuertes están aseguradas. Y no, no es una comedia de enredo. El director es Duncan Jones, hijo de David Bowie, así que si todo sigue su curso el hijo de Duncan por fin se hará astronauta de verdad.

El recado que nos envía... Tener un trabajo nos hace cuestionar el mundo menos, y por lo tanto ser más manejables.

- GRAVITY (Alfonso Cuarón, 2013)

A pesar del estupor generalizado, la elección de Sandra Bullock para interpretar a una ingeniera biomédica que nadie sabe muy bien qué pinta en el espacio es muy lógica. Bullock lleva toda su carrera explotando su desparpajo en papeles de pez fuera del agua: una conductora de autobús forzada a ser heroína de acción (Speed), una agente del FBI infiltrada en un concurso de belleza (Miss agente especial) o una ricachona abocada a ser simpática con su asistenta (Crash). Los apuros de la doctora Ryan Stone (el personaje de Bullock), gracias a la convulsa cámara de Cuarón, se convierten en nuestra angustia; y la torpeza de su peripecia resulta desesperadamente verosímil.

Si algo queda claro en Gravity es que el espacio es un lugar hostil, no apto para la superviviencia humana por culpa de la gravitación infinita y la chatarra letal. Pero la vida siempre se abre camino, o al menos lo intentará de forma instintiva. El personaje de Bullock no tiene ninguna razón para querer vivir, pero sus impulsos (también conocidos como "alma") desafiarán la lógica, que le boicotea una y otra vez machacándola a estar condenada a morir en la inmensidad. El estudio quería que el personaje de Bullock fuese masculino para que lo encarnase Tom Cruise, y que hubiera muchos helicópteros de rescate. Cuarón les dio una homeaje en 3D a la canciónSpace Oddity, de David Bowie, que hace justicia con Major Tom, el personaje que protagoniza la pieza del rockero.

El recado que nos envía... Solo cortando el cordón umbilical que te ata a lo establecido podrás renacer.

- INTERSTELLAR (Christopher Nolan, 2014)
Sólo Christopher Nolan, un director que se cree Moisés, podría coger 146 millones de euros y hacer una película cuyo mensaje es "yo, te amo con la fuerza de los mares". Interstellar es tan sobria en el diseño de naves y planetas como ambiciosa en su planteamiento: la Tierra es un lugar irrespirable, por lo que Cooper (Matthew McConaughey) un granjero ex-piloto (los astronautas de verdad nunca son una opción para Hollywood) lidera una misión sin retorno para encontrar otro planeta adecuado.

Todo en Interstellar es intenso. La tensión es asfixiante, la música del órgano parece fuera de control, los astronautas egoístas sirven para ver lo generoso que es Cooper y las lágrimas caen de dos en dos. Este maniqueísmo conduce a una exigencia temeraria para el espectador: la fuerza del amor puede cuantificarse e impactar en otras fuerzas físicas. Desde luego, nadie puede decir que vio venir ese discurso.

El recado que nos envía... La madre naturaleza nos va a acabar echando a patadas, y nos lo mereceremos.

- MARTE (THE MARTIAN) (Ridley Scott, 2015)
Una entrega más del subgénero "misión que pone en peligro la vida de varias personas para rescatar a Matt Damon", en la que Ridley Scott vuelve a rodar con ímpetu. Puro entretenimiento de aventuras que celebra la existencia de las grandes mentes, de cuya financiación depende nuestro futuro, ennoblece el trabajo en equipo y se ríe de nuestra obsesión por colonizarlo todo. Ya decía Pocahontas que "te crees señor de todo territorio", y ahora que hemos encontrado agua en Marte (convenientemente, durante la semana de promoción de esta película) es cuestión de tiempo que alguien monte allí un spa.

Basada en la novela El marciano, de Andy Weir, y celebrada por la crítica como un entretenimiento puro de aventuras, Marte se aleja del tono filosófico y trascendental del cine espacial reciente. Aun así, es una película con mensaje: el trabajo en equipo y las grandes mentes salvarán a una humanidad obsesionada con colonizar allá donde vaya. El cine ambientado en el espacio suele proponer no sólo el deleite visual del espectador, sino también un mensaje sobre cómo hacer del planeta Tierra un lugar más decente.

El recado que nos envía... Para conseguir el éxito, ningún miembro del equipo debe quedarse por el camino.

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