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La política oficial del desastre

Los Ángeles lanza un plan para reforzar los edificios en previsión del gran terremoto

“Espero que no ocurra mientras soy alcalde ni en el transcurso de nuestras vidas, pero sabemos que ocurrirá”. Suele ser trabajo de los políticos transmitir optimismo, pero esa regla se rompe en la ciudad de Los Ángeles cuando se habla de terremotos. Esa frase la pronuncia el alcalde cada vez que habla de una de las grandes maldiciones que pesan sobre la ciudad: the big one,el grande, el terremoto de la falla de San Andrés. Los expertos están de acuerdo: no es cuestión de si ocurrirá, sino de cuándo.

Unos 10.000 terremotos se registran al año en el sur de California, la mayoría imperceptibles. Solo salen en las noticias locales si caen en zonas muy pobladas, como la anécdota del día. El último gran terremoto de Los Ángeles se produjo el 17 de enero de 1994, en Northridge, al norte de la ciudad. Murieron más de sesenta personas, se perdieron 49.000 viviendas y el hundimiento de las infraestructuras paralizó la ciudad durante semanas.

El grande será un terremoto en la parte sur de la falla de San Andrés, que recorre el desierto como una cicatriz. Esa parte de la falla se mueve de forma significativa una vez cada 150 años. La última fue en 1857 (terremoto de Fort Tejon). Por ese lado, la estadística no ayuda. La parte norte se movió en 1906 y provocó el famoso terremoto que devastó San Francisco, uno de los mayores desastres naturales en pérdida de vidas humanas (más de 3.000 muertos) de la historia de EE UU.

En el 20º aniversario de Northridge, el Ayuntamiento de Los Ángeles presentó el primer estudio oficial sobre las posibles consecuencias de the big one. Aquel terremoto fue de magnitud 6,7 y duró siete segundos. El grande será de al menos 7,8 y durará unos dos minutos. Los expertos prevén 1.800 muertos. El estudio sirvió para lanzar un programa municipal de financiación de obras de refuerzo en miles de casas de los años veinte y treinta. Nadie sabe cuánto tiempo hay para preparar esas casas. Los Ángeles sufre un gran terremoto más o menos cada 20 años. Pero si el último fue en 1994, es algo asumido en la ciudad que estamos pasados de fecha.

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