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ASTRONOMÍA

Las estrellas son para el verano

España cuenta con algunos de los mejores observatorios del planeta para mirar las estrellas durante estos meses

El cielo desde el observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma. Ampliar foto
El cielo desde el observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma.

Las imágenes que toman los astronautas de la Estación Espacial Internacional de la península ibérica muestran el mismo mal que en gran parte del mundo desarrollado: el derroche energético ha creado manchurrones de contaminación lumínica en todos los núcleos urbanos, y es difícil localizar zonas libres de luz. Son esos lugares oscuros los buscados por los aficionados a la astronomía (teniendo que desplazarse a veces más de 200 kilómetros, como sucede en Madrid) para poder disfrutar de un espectáculo que ahora, en verano, muchos descubren precisamente con el éxodo rural de las vacaciones.

En torno al 12 de agosto se produce el máximo de las fugaces más conocidas del año, las Perseidas, haciendo que la astronomía se convierta en uno de los temas habituales de la canícula

¿Dónde se esconden los mejores cielos? Los astrofísicos saben que para tener buenas imágenes del Cosmos hay que huir de las ciudades, subirse a los montes y elegir, de entre ellos aquellas zonas en las que la limpieza del cielo y la estabilidad de la atmósfera sea óptima. Para montar un observatorio astronómico es habitual realizar series de observaciones a lo largo de varios años para encontrar el paraje más adecuado: la recompensa es poder tener un lugar adecuado para captar la tenue luz del Cosmos. Las cumbres de las islas de Tenerife y La Palma, con el mejor conjunto de telescopios en territorio europeo son el ejemplo. El Gran Telescopio de Canarias, actualmente el mayor del mundo, disfruta de unas condiciones idóneas sobre la Caldera de Taburiente, un parque nacional que ha permitido que los edificios del Instituto de Astrofísica de Canarias se asomen a los espacios protegidos, a la vez que las autoridades elaboraron las primeras reglamentaciones para la protección del cielo nocturno de las farolas que asolan la noche.

Para iniciarse en las estrellas

Una de las preguntas recurrentes para quienes trabajan en los planetarios es recomendar la compra de un telescopio para los chavales que madres y padres suelen formular antes de las vacaciones. No es sencillo: un buen telescopio es un instrumento caro y voluminoso. Y uno barato es... ¡barato!: la experiencia suele ser poco recomendable para quien quiere iniciarse porque no proporcionan buenas imágenes salvo que se sepa cómo tunearlos, y acaban arrinconados tras dos intentos de uso.

Por eso es mucho mejor hacerse con un programa de cielo o una pequeña guía impresa que permite comenzar a localizar a simple vista algunas de las maravillas del cielo. Luego, desempolvar los prismáticos que hace años quedaron en un cajón y descubrir que con un poco de cuidado, quizá incluso usando ese trípode fotográfico olvidado años atrás, se tiene un buen instrumento para seguir el relieve del terminador lunar, es decir, de la línea que separa el día y la noche en nuestro satélite. Los prismáticos permiten también ver algunos cúmulos y seguir la sinuosa Vía Láctea, el camino de Santiago celeste, o descubrir los satélites de Júpiter, aún observable al Oeste tras la puesta de Sol.

La Palma cuenta además con numerosos miradores y observatorios en los que el cabildo insular ha querido promocionar uno de sus patrimonios, ese paisaje nocturno espléndido, que completa a la naturaleza exuberante de día. Por toda la isla uno encuentra las indicaciones de “Observatorio Astronómico”, conduciendo a miradores en los que algunas veces se encuentran cartas del cielo y en otros pequeños telescopios. Diversas empresas ofrecen además excursiones de turismo astronómico, complementadas con las visitas en las mañanas de los días de labor al Observatorio del Roque de los Muchachos, que conviene reservar con antelación (visitasorm@iac.es).

En la península, el Centro Astronómico Hispano Alemán de Calar Alto, en la Sierra de los Filabres (Almería) tenía hace unos años también un programa de visitas, pero los recortes del Gobierno, que casi han llevado al desmantelamiento de un centro puntero, cortaron de raíz la posibilidad de que los aficionados conocieran estos templos de la astrofísica profesional. El futuro Observatorio de Javalambre, del Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón en las cumbres de Teruel (la zona más oscura y la más limpia para ver el cielo sin viajar a Canarias) tendrá un amplio centro de divulgación, pero aún está en construcción así que la mejor opción es el Parque Astronómico del Montsec, en Ager (La Noguera, Lleida). El centro propone visitas muy completas, con uno de los planetarios digitales más avanzados del país y con varios telescopios abiertos al público.

En los últimos años, muchas ofertas de turismo rural han incorporado la astronomía, teniendo en cuenta que solo en medio de la naturaleza tenemos el acceso al cielo más oscuro y, por otro lado, más brillante

Los planetarios, algunos pertenecientes a museos y centros de ciencia, permiten un acercamiento diurno y entretenido al conocimiento del cielo. La red española de planetarios incorpora casi 20 centros y en todos hay programaciones variadas para toda la familia, con producciones audiovisuales internacionales (como Cielo Profundo, del Planetario de Pamplona) y exposiciones, además de talleres y campamentos de verano científicos. La historia de la astronomía también proporciona espectáculo: la visita al Real Observatorio de Madrid (abierto los viernes por la tarde y sábados y domingos a mediodía), situado en la parte sur del Retiro, permite descubrir el empuje ilustrado por la ciencia en tiempos de Carlos III. En San Fernando (Cádiz) el Real Instituto y Observatorio de la Armada, nacido del empuje de Jorge Juan en 1753, organiza visitas, solo para grupos. Otros observatorios, algunos gestionados desde agrupaciones astronómicas, ofrecen a lo largo del verano visitas guiadas y actividades de observación. Recientemente se ha constituido la Federación de Asociaciones Astronómicas de España, donde se puede localizar la asociación más cercana y las actividades que realizan a lo largo del verano, entre ellas observaciones para todos los públicos y charlas divulgativas. Algo que sucede especialmente en torno al 12 de agosto, cuando se produce el máximo de las fugaces más conocidas del año, las Perseidas, haciendo que la astronomía se convierta en uno de los temas habituales de la canícula.

La red de planetarios española incorpora casi 20 centros y en todos hay programaciones que incluyen producciones audiovisuales internacionales (como Cielo Profundo, del Planetario de Pamplona) exposiciones, talleres y campamentos de verano científicos

La oferta se amplía en los últimos años con algunas iniciativas de turismo rural donde la astronomía se ha incorporado, teniendo en cuenta que solo en medio de la naturaleza tenemos el acceso al cielo más oscuro y, por otro lado, más brillante. Algo que, en cualquier caso, queda también al alcance de cualquier persona que disponga un smartphone. Desde el Google Sky de uso similar a los conocidos mapas o el mejorado WorldWide Telescope de Microsoft a las aplicaciones que abundan para todas las plataformas, estas aplicaciones nos ponen en la mano una carta del cielo en tiempo real que podemos apuntar a cualquier zona del cielo para reconocer qué objeto estamos viendo: Las opciones son numerosas: Star Walk, SkEye, SkySafari, Distant Suns, o el multiplataforma y adictivo Stellarium (en castellano) son solo algunas de los cientos de posibilidades.

Varias aplicaciones más permiten seguir los satélites artificiales (especialmente a la Estación Espacial) en sus pasos sobre nuestras cabezas, en iTunes o Google Play (hay decenas bastante similares). De paso, si el aficionado o curioso se instala utilidades como Pérdida de la noche (Loss of the Night) se puede colaborar en un proyecto internacional de ciencia ciudadana para medir la calidad del cielo nocturno identificando cuántas estrellas ve cerca del Polo Norte celeste. No es complicado: solo hay que esperar que no se nuble y que apaguen las luces del chiringuito de al lado.

@JavierArmentia es astrofísico, divulgador científico y director del Planetario de Pamplona.