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Jueces a la greña por la ortografía

Por fin entra en vigor la nueva gramática portuguesa, y la rebelión llega a los tribunales

“Usurpación de poderes”, “inconstitucional”, “consagración de vocablos extraños”. Todo eso y mucho más porque a partir de ahora los lusohablantes tienen que escribir corretamente, así, sin la “c”, como lo habían hecho toda su vida.

El cambio fue acordado con las academias nacionales de portugués en 1990, pero en Portugal —tras años de adaptación— se hizo obligatorio en mayo. El Acordo acabó con una guerra ortográfica con Brasil que duraba 100 años. El portugués era la única gran lengua con dos gramáticas oficiales. Para firmar la paz, los dos grandes han tenido que ceder algo (los cambios afectan al 1,6% del léxico del portugués europeo-africano y al 0,5% del portugués de Brasil), pero muchos portugueses creen que hay una claudicación de “su” lengua en favor del brasileiro.

La protesta sería una más de la Enciclopedia Nacional de Protestas si no fuera por las consecuencias prácticas que empiezan a aflorar. La aplicación del Acordo afecta, por ejemplo, a exámenes y documentos oficiales; a aprobar una oposición o a admitir, o no, un escrito en los tribunales de justicia. Es el caso del juez Rui Teixeira, que ha sido sancionado por negarse a tramitar documentos con la nueva ortografía. Su rebelión la justifica pintureramente: “En los tribunales, los factos (hechos) no son fatos (trajes), y las actas (con el Acordo se suprimen muchas “c”) no son una forma del verbo atar”.

La sanción disciplinaria tuvo, sin embargo, el voto particular contrario del vicepresidente del Tribunal Supremo, pues considera que la orden del Consejo de Ministros de obligar a escribir según el Acordo es “inconstitucional a título orgánico” y no puede aplicarse en los tribunales y acusa al Gobierno de “usurpación de poderes”.

El juez opina que esta nueva ortografía conculca derechos consagrados en la Constitución como el “principio de identidad nacional y cultural”, y el “principio de independencia nacional, debido a remisiones a usos y costumbres de otros países”. Que se anden con cuidado los tróspidos de Gran Hermano, la ortografía importa al menos en Portugal.

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