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Guerra de tacones entre Tamara Mellon y Jimmy Choo

La fundadora de la lujosa marca de complementos demandará a los nuevos propietarios por intentar boicotear su trabajo en una nueva firma

Tamara Mellon.
Tamara Mellon. Cordon press

Tamara Mellon, la fundadora de Jimmy Choo, que vendió su participación en la empresa en 2011 por una cifra que se calcula en torno a unos 120 millones de euros, se plantea ahora demandar a la empresa que la hizo multimillonaria por violar las leyes antimonopolio. A decir de sus abogados, la marca de calzado de ultra lujo está bloqueando a Mellon y su nueva empresa, que lleva su nombre, impidiendo a los artesanos zapateros de Florencia trabajar con ella.

“Jimmy Choo se ha acercado a varios proveedores clave directamente y les ha presionado para que no hagan negocios con Tamara Mellon”, aseguran en una carta sus abogados, que sostienen que la empresa obligó a estos artesanos muy codiciados en el mundo del lujo a firmar contratos en los que se comprometían a no manufacturar sus productos ni cooperar con la nueva marca de la británica.

Mellon, una de las dos mujeres que aparecen en la famosa lista de millonarios que publica cada año el Sunday Times que no ha heredado su fortuna de un padre o un marido –la otra es J.K. Rowling– creó Jimmy Choo a finales de los noventa, cuando trabajaba como editora de accesorios para Vogue y se dio cuenta de que había hueco en el mercado de los zapatos de gama altísima, en el que Manolo Blahnik tenía entonces poca competencia. Para ello tomó prestados unos 220.000 euros de su padre, Thomas Yeadye, el co-fundador de Vidal Sassoon, y se asoció con un zapatero malasio que operaba desde una diminuta tienda en el East End londinense y cuyo nombre guardaban las mujeres bien conectadas, entre ellas la princesa Diana, como su mejor secreto. La precaria unión entre el discreto artesano que daría nombre a la marca y la joven, que pasó rápidamente de salir en el Tatler, la revista que cuenta el día a día de la aristocracia británica, a aparecer también en los tabloides por su vida de lujo y fiesta, se agrió pronto. Choo dejó la empresa en 2011, cuando ambos la vendieron al grupo Equinox Luxury Holdings, que se encargó de convertirljulia en una megacorporación con tiendas en todo el mundo. El zapatero volvió entonces a su negocio a pequeña escala.

Desde 2013, Mellon opera también bajo su propio nombre y produce colecciones de accesorios y prêt-à-porter orientadas al comercio digital y marcadas por el mismo estilo que aplicó a sus famosos zapatos. La suya es ropa para mujeres que sufren más por la coordinación del servicio de todas sus casas que por llegar al trabajo a tiempo. Además, Mellon aplica el llamado modelo “sin temporadas”; su ropa se puede comprar y llevar en el mismo momento en que se crea, sin seguir el tradicional calendario de la moda. Otras firmas como Agnona, la rama femenina de Zegna, que ahora tiene a Stefano Pilati como director creativo, se han apuntado a este sistema que pretende acortar una brecha que cada vez tiene menos sentido para unos consumidores hiperinformados que no pueden adquirir una prenda hasta seis meses después de verla en el desfile.

Curiosamente, Jimmy Choo, la marca que ahora amenaza con llevar a juicio, utilizó en una de sus últimas campañas una falda de la colección de Mellon, una mini de cuero que se puede adquirir por unos 600 euros. Desde la firma zapatera sólo han publicado un comunicado en el que aseguran que la demanda “no tiene base y será vigorosamente impugnada”.

 

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