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lo que hay que ver

¿Por qué se celebran las victorias deportivas con mujeres semidesnudas?

Un torneo ciclista rodea a los ganadores de azafatas en bikini

El ciclista Peter Sagan. Nada más que añadir

"Este es el podio del Flanders Diamond Tour. Una absoluta verguenza", escribía en Twitter la periodista holandesa Marjin de Vries pocos minutos después de que finalizara el campeonato. No lo hizo porque estuviera en desacuerdo con los ganadores, sino porque estos fueron recibidos en el podio por un grupo de azafatas vestidas únicamente con un bikini. La organización se apresuró a emitir un comunicado vía redes sociales, afirmando que ellos no tenían nada que ver en la elección de semejante uniforme. Dio igual, decenas de personas tuitearon para reivindicar la igualdad (o, por lo menos, el rechazo a la cosificación de las mujeres) en la celebración de las victorias deportivas. Porque, ¿alguna vez hemos visto a las ganadoras de una competición femenina rebozarse en champán junto a hombres en calzoncillos de lycra?

Junto al ciclismo, la Fórmula 1 y las motos son los deportes que más recurren a este tipo de 'ceremonias'. Baste un ejemplo reciente: el pasado mes de abril, Lewis Hamilton celebraba su primer puesto en el Gran premio de China descorchando la mítica botella de champán sobre la cara de una azafata que, obviamente, no supo cómo reaccionar. Un gesto muy comentado que propició que Shanghai prohibiera el uso de atuendos provocativos en eventos como el Salón del Automóvil. Sí, además de ser rociada por Hamilton, la azafata en cuestión llevaba un qipao (vestido tradicional chino) muy por encima de la rodilla.

Sin entrar en cuestiones acerca de la visibilidad del deporte femenino o de las profesionales dedicadas a cubrirlo (como aquel trending topic llamado 'Gracias, Sara' de hace un par de años), lo cierto es que son varias las voces que claman por un cambio en los rituales de ciertos partidos o competiciones. Ocurre, por ejemplo, en el tenis, donde recientemente Eugenie Bouchard, joven promesa canadiense, tuvo que tolerar que el periodista, tras una victoria sonada, le dijera: 'Enhorabuena, ¿puedes darte una vuelta para que te veamos?'. La avalancha de quejas tardó minutos en iniciarse.

Como cuando el Masters Series de Madrid decidió contratar a modelos para ejercer de recogepelotas, en una ya mítica polémica que involucró hasta al Ayuntamiento. O cuando, en 2009, Wimbledon basó los criterios para seleccionar a las jugadoras que disputarían los partidos en la pista central no en sus méritos, sino en su belleza. Por no hablar de este cartel reciente: 

Las llamadas 'podium girls' están empezando a encontrar detractores dentro del sector. "Me gusta pensar que en el siglo XX las mujeres serán algo más que bonitos adornos que decoren a los hombres exitosos", declaró recientemente a la BBC Laura Weislo, editora de la revista Cycling News.  Quizá estas polémicas, cada vez más frecuentes, terminen con la extensa tradición de las chicas que trabajan besando las mejillas de ganadores.

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