LA PUNTA DE LA LENGUA
Columna
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El 'coach' que nos conduce

Hallaremos un porrón de términos equivalentes, pero lo que se dice en inglés nos suele parecer más importante

La palabra coach existe en inglés desde hace siglos. Al principio, se llamó con este término a un vehículo de tiro que transportaba pasajeros a larga distancia. Y por tanto, tal significado no queda lejos de nuestro “coche” de línea. De hecho, la palabra inglesa y la nuestra proceden del mismo origen: el vocablo húngaro kocsi (carruaje), tomado a su vez del nombre propio de una ciudad, Kocs, en la cual se construyó el primer coche de caballos dotado con ciertas modernidades, como la suspensión en las ruedas. Se trataba, en cualquier caso, de vehículos que llevaban a la gente a donde ésta desease, conduciéndola por el camino adecuado para alcanzar sin problemas su objetivo. Lo mismo que un entrenador.

El salto de significado estaba servido a nada que alguien utilizase coach como metáfora y que el hallazgo se extendiera entre los hablantes. En inglés ocurrió así.

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El nombre de aquella ciudad húngara nos llega ahora escondido en los teleconcursos que contratan coaches para conducir a un aspirante a estrella. Y, por supuesto, también algunas personas nos vienen a contar que tienen un coach para comprar ropa o mejorar la forma física.

Y dicen coach a pesar de que hallaremos un porrón de términos equivalentes en español: adiestrador, entrenador, preparador, supervisor, tutor, instructor, asesor, profesor… Muchas palabras, sí, pero sin el mismo prestigio. Lo que se dice en inglés nos suele parecer más importante.

La publicidad alcanza en eso extremos de gran colorido. Hallé los siguientes ejemplos en un solo día de la prensa. Una firma española de joyería nos dice en un anuncio: “Check it out on"...; lo cual hará que los monolingües no echen un vistazo a nada; un banco que quiere implantarse entre nosotros tiene como reclamo “people in progress”, sin reparar en que la gente deberá progresar antes en inglés; una marca cuyo producto desconozco (el anuncio no dice de qué va) proclama que “women are back” (¿y adónde se habrían ido las mujeres, que no habían vuelto?); unos almacenes presentan la línea de decoración infantil “Mini Home” (de lo cual no debe deducirse que se trata de adecentar la caseta del perro); una empresa sitúa bajo su hispano nombre las palabras “crazy for shoes since 1972” (pues sí, locos por los zapatos desde el año 1972, y por el inglés desde hace un rato); y un distribuidor de la moda ofrece su “shop online”, quizás porque le parecería vulgar vender ropa por Internet.

¿Qué nos está diciendo todo esto? Tal vez lo que muchos piensan al leer cada mensaje: “Ah, esto no lo entiendo. Está en inglés, así que debe de ser muy bueno”. Y de inmediato se van a contratar a un coach para que se lo recomiende.

Sobre la firma

Álex Grijelmo

Subdirector de EL PAÍS y doctor en Periodismo. Presidió la agencia Efe entre 2004 y 2012, etapa en la que creó la Fundéu. Ha publicado una docena de libros sobre lenguaje y comunicación. En 2019 recibió el premio Castilla y León de Humanidades. Es miembro correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua.

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