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CARTAS AL DIRECTOR

La falta de apoyo a la ciencia

Los países anglosajones —y no solo ellos— consideran la ciencia y la tecnología como piedras angulares de su cultura, de ahí el apoyo que reciben. En sus memorias sobre la II Guerra Mundial, Winston Churchill, tras recordar que sus científicos pusieron sus conocimientos al servicio de una guerra oculta incomprensible para el no iniciado, afirma que sin sus logros “todos los esfuerzos y la pericia de sus aviadores y toda la bravura y los sacrificios de su gente hubieran sido en vano”.

En esa guerra el papel de científicos y técnicos fue determinante para el triunfo aliado. En la cultura de esos países, y también de otros avanzados, la contribución de ciencia y técnica al desarrollo y bienestar común es obvia e indiscutible. Aquellos que, gracias a su ciencia, consiguieron predominar en momentos tan dramáticos lo tienen especialmente claro y manteniendo su apoyo disfrutan de cultura, estabilidad y riqueza. Entre nosotros ese no es el caso. No está en la noción que como país tenemos de nuestra historia que la ciencia y la tecnología nos hayan sido de especial utilidad, y desde luego la ciencia no nos sacó jamás de ningún atolladero. En líneas generales la ciencia y la tecnología se ignoran; y lo que se ignora se desprecia. Y por eso nuestra ciencia y tecnología no reciben más apoyo que el cosméticamente necesario para una nación a la que le gusta definirse como avanzada y moderna sin querer de verdad serlo.— Eliseo Pascual Gómez.

 

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