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CARTAS AL DIRECTOR

La Universidad a la ‘boloñesa’

Soy un estudiante de un grado cualquiera en una Universidad cualquiera. El caso es que soy un adulto de 53 años, trabajador por la mañana y estudiante por la tarde-noche, fines de semana y fiestas de guardar, que ha finalizado la carrera de manera bastante brillante. Por ser del plan Bolonia solo me hace falta la acreditación del idioma al nivel B1. Y como soy de la época de Rajoy (y asimilados), pues que nada de nada. Todos mis compañeros de menor edad vienen con el idioma puesto (el avance educativo en formación bilingüe se nota) y, claro, no tienen problema. Pero el hecho es que con esta exigencia, a los “más” maduros nos cierran de hecho la puerta de la Universidad a la boloñesamanera.

Los expertos podrán decir lo que digan, pero el “oído” de un adulto es duro (en mi caso, pétreo) para hacerse a otro idioma; tanto es así que de hecho prefiero estudiarme de memorieta el Código de Hammurabi o los ríos del mundo con sus afluentes, que traducir una simple cancioncilla en idioma vernáculo.

Así que aquí estamos unos cuantos, personas “mayorcitas” que, con esfuerzos ímprobos para compatibilizar trabajo, familia y clases, quisieron estudiar superando todos los obstáculos pero que se quedan fuera de los Campos Elíseos de los titulados por no dominar el to be o el passé composé. ¿Es justo? Parece que sí.— José Ramón Malagón Cansino.

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