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¿Es legal que la moda se inspire en diseños de otras culturas?

Algunas tribus americanas se enfrentan a las marcas que usan sus iconos

Karlie Kloss, en el desfile anual de Victoria's Secret, en 2012. Ampliar foto
Karlie Kloss, en el desfile anual de Victoria's Secret, en 2012.

La tribu Cowichan, un grupo indio que vive cerca de Vancouver, se encontró hace pocos días sus símbolos culturales en los percheros de múltiples tiendas en todo el mundo. La firma Ralph Lauren los utilizó como estampado en su jersey Cowichan. La falta de pudor al bautizar el modelo hizo que el colectivo alertara del robo de sus señas de identidad y denunciara el asunto. No es el único.

La marca Céline desató cierta polémica cuando decoró sus abrigos con los característicos cuadros que adornan las bolsas de lona de Chinatown. Y, tras la fiebre de las coronas de flores, en los festivales de música ahora se lleva adornar la cabeza con un penacho de plumas. ¿Hasta qué punto se puede utilizar la estética de una determinada comunidad en beneficio de la moda? Lo cierto es que esta industria practica la apropiación cultural desde hace siglos. A finales del XIX en Europa se copiaban los símbolos de las dinastías asiáticas para decorar prendas y todo tipo de objetos. Después llegaron las prendas occidentales estampadas con batik, los motivos folclóricos con que se visten algunas regiones africanas. Ya en los noventa Chanel bordó versos musulmanes en uno de sus vestidos de alta costura y, más recientemente, Jeremy Scott les ponía a sus modelos velos islámicos. Pero el hecho de que suceda no quiere decir que sea legal. “Desde el mismo momento de la creación, un símbolo de esta clase es absolutamente protegible”, apunta Carolina Eyzaguirre, experta en asuntos sobre moda y derecho.

Colección de Jeremy Scott para la primavera de 2013.
Colección de Jeremy Scott para la primavera de 2013.

Así sucedió con los indios navajos, que interpusieron una serie de demandas a las marcas de moda que, bajo el nombre de tendencia folk, utilizaron tanto sus estampados como su nombre. Acusados de apropiación cultural, Urban Outfitters tuvo que retirar las prendas y la marca Victoria’s Secret se vio obligada a emitir una disculpa por haber disfrazado a sus modelos con elementos de la tribu. “No incluiremos este material como herramienta promocional”, declararon. En julio, el festival de música electrónica canadiense Bass Coast fue el primero en prohibir los penachos de plumas. La norma rezaba: “El evento se celebra en una zona indígena y se debe respetar su dignidad”.

“El problema es la desinformación. Muchas comunidades no saben que sus símbolos pueden estar respaldados”, cuenta Isabel Hernando, profesora de la Universidad del País Vasco y abogada especializada en propiedad intelectual e industrial. Eso es precisamente lo que ocurre en el caso de los Cowichan y Ralph Lauren. La comunidad no había registrado sus símbolos, aunque quizá el eco mediático lleve a la marca a retractarse de sus jerseys. Las alternativas para prevenir la apropiación cultural son cada vez más variadas, dado el número de quejas que se han ido produciendo en los últimos tiempos. “Hay Estados que los protegen a través de la propiedad intelectual o industrial o el Protocolo de Nagoya, que hace hincapié en el hecho de preservar la tradición”, explica Hernando.

El jersey Cowichan de Ralph Lauren.
El jersey Cowichan de Ralph Lauren.

Mientras la moda viste turbantes, chaquetas con motivos andinos o publica fotos junto a las mujeres de Birmania, surgen proyectos artísticos que documentan visualmente el debate. “Al llevar el pañuelo palestino me siento unido a mi comunidad”, escribe uno de los personajes retratados por Sanaa Hamid en su serie Apropiación cultural: una conversación. A su lado, un joven estadounidense con el mismo pañuelo rebate: “¡Pero si solo es una bufanda!”.