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Ejercicios que se hacen en el gimnasio con más peligro del que crees

Hay pocos tipos de entrenamiento que sean peores que no hacer nada. Pero sudar con estas prácticas tampoco ayuda de mucho

Un joven estadounidense entrena en un gimnasio en 1981
Un joven estadounidense entrena en un gimnasio en 1981 Cordon Press

Según un estudio realizado en 2009 por la University College de Londres, convertir una actividad física en un hábito nos cuesta una media de 66 días. Datos que casan con los detectados por Facebook, que después de analizar durante dos años el número de veces que sus usuarios escribían desde algo considerado como gimnasio, comprobaron que bajaban un 10% a partir de la tercera semana de enero. Una caída que se mantiene durante todo febrero y que contrasta mucho con el aumento del 50% de visitas que experimentan estos mismos establecimientos desde mediados de diciembre. Por eso los habituales de los gimnasios no se quejan demasiado cuando llega la consabida marabunta de novatos de año nuevo: en menos de un mes las aguas habrán vuelto a su cauce.

Pero, ¿qué lleva a una persona a abandonar el gimnasio a las pocas semanas de haberse apuntado? Principalmente, la desesperación de no obtener resultados inmediatos. Al menos no los que se corresponden con la energía invertida. Si este es tu caso, déjanos decirte que probablemente sea culpa tuya.

Los gimnasios tienen cada vez menos entrenadores en sala que controlen los ejercicios de los clientes. Esto, unido a que la mayoría de los hombres se suele mostrar, digamos, reacia a preguntar cómo funciona algo, nos lleva a usar las máquinas por imitación, repitiendo lo que hemos visto hacer al anterior usuario sin plantearnos hasta qué punto es útil ese movimiento. Porque sudar, amigo deportista, no siempre es sinónimo de perder grasa y ganar músculo.

“Es verdad que cualquier ejercicio, por pequeño que sea, quema más calorías que no hacer ninguno”, explica Fredy Riverón Valle, preparador físico en Centros de Alto Rendimiento y entrenador personal. “Pero ya que hacemos el esfuerzo al menos que sea eficiente”. Estos son, según su opinión, los cinco errores más comunes que todos cometemos en el gimnasio.

1. Polea de dorsal tras nuca

“La mayoría de las personas cree que así ejercitan mejor los músculos dorsales, pero en realidad es un movimiento antinatural que fuerza los manguitos rotadores y puede acabar en una tendinitis. Lo recomendable es bajar polea al pecho".

2. Crunch de abdominales con peso

“Este ejercicio nos permite solo ejercitar el recto abdominal, nada de oblicuos, por lo tanto no es muy completo. Además, lo normal es que seducidos por la idea de conseguir cuanto antes los ansiados abdominales perfectos acabemos poniendo mas peso del que podemos permitirnos y acabar dañándonos la espalda. En ese caso es mejor probar con los abdominales isométricos, mucho más completos y los que menos peligros y lesiones acarrean".

3. Maquina de extensor de cuádriceps

Esta maquina presenta dos problemas graves. El primero es que el ejercicio no es natural, es decir, no lo realizamos en la vida diaria; y segundo, que tiene el peso en los tobillos obligándonos a realizar más mas tensión en las rodillas y, por lo tanto, acabar dañándolas. Si se quieren trabajar los cuádriceps son mejor las sentadillas y el split frontal".

4. Maquina de abductores

“El error mas común es arquear la columna para poder agregar peso, cargando en exceso las lumbares. Lo ideal es trabajar con pasos laterales o tumbado lateral, y si quieres añadir peso, usar una banda elástica".

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