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Russell Brand, el antipolítico impertinente

Cómico, activista y exyonqui confeso, el exmarido de Katy Perry gana seguidores en Reino Unido con su llamamiento a la revolución

Russell Brand, en una protesta el pasado 1 de diciembre en Londres.
Russell Brand, en una protesta el pasado 1 de diciembre en Londres.

La próxima semana la BBC será testigo de un cuerpo a cuerpo poco habitual: Nigel Farage, líder del partido ultraderechista británico Ukip, se enfrentará al cómico y activista de izquierdas Russell Brand. Y es que aunque Farage sea un extremista antinmigrantes siempre dispuesto a dar un buen titular sensacionalista, quien realmente está adquiriendo presencia política es Brand. Actor, exyonqui confeso, bipolar, vegetariano e impertinente, Brand se ha convertido en un ser ubicuo en la política británica, aunque no tenga asiento de diputado.

El exmarido de Katy Perry, con quien estuvo casado menos de dos años y de quien se divorció en 2012 -entre otras cosas porque la cantante no tenía intención de tener hijos-, lleva meses en campaña, aunque no haya votado jamás, haga campaña en contra y pida alejarse de los partidos tradicionales. Desde el pasado febrero tiene un programa en YouTube titulado The Trews en el que analiza diariamente las noticias con su toque de ironía característica, aunque sostiene que su programa dice más verdades que cualquier otro informativo. Además, el pasado octubre publicó el libro Revolución, del que se han vendido 50.000 ejemplares, en el que llama de facto a una revolución que consiste, entre otras cosas, en darle la espalda a los políticos corruptos que llenan los parlamentos planetarios y en cambiar nuestras vidas conformistas. El libro ha tenido críticas muy negativas y muy positivas, lo que demuestra que este personaje que últimamente siempre está pegado a un micrófono o sosteniendo una pancarta reivindicativa solo puede ser amado u odiado.

La semana que viene protagonizará un cara a cara en la BBC con Nigel Farage, líder del partido ultraderechista británico

Entre sus detractores más recalcitrantes está la prensa conservadora británica, como el diario sensacionalista The Sun, que esta semana le dedicó dos portadas: en la primera le acusaba de hipócrita por vivir en un apartamento cuyo dueño no paga impuestos en Reino Unido sino en un paraíso fiscal. En su libro Revolución Brand ataca precisamente a las empresas que hacen eso. La otra mostraba una supuesta encuesta en la que el 64% de la población dice que Brand no es gracioso y el 68% le llama hipócrita. Hasta el líder de los liberaldemócratas Nick Clegg ha salido en su defensa tras los ataques, pero quizás eso sea lo de menos: con 8,6 millones de seguidores en Twitter, tres en Facebook y casi un millón en Youtube, Brand se está convirtiendo en una de las personas más influyentes de su país. Sin duda mucho más que The Sun, con apenas 1,2 millones de lectores y cifras irrisorias en las redes sociales.