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LA PUNTA DE LA LENGUA

Esto está escrito en sede periodística

Aquí tenemos un caso más de ese dialecto que realimentan los políticos y los medios

El ministro Cristóbal Montoro dijo el 2 de septiembre sobre Jordi Pujol: “Actuaremos en sede administrativa y en sede judicial”.

Algunas instituciones se nombran con palabras sencillas: “el Parlamento”, “el Gobierno”, “la policía”… Otras escogieron fórmulas más rimbombantes: Consejo General del Poder Judicial, Comisión Nacional del Mercado de Valores, Consejo de Política Fiscal y Financiera, Sociedad Estatal de Participaciones Industriales...

Aquéllas debieron de sentir alguna envidia de estas últimas, y quizás por ello sus miembros sustituyen a menudo tales denominaciones por formas que les parecen más elegantes.

El “Gobierno” a secas (que en ausencia de mayor precisión identificamos por antonomasia con el Gobierno central) se llama en su propia publicidad “Gobierno de España”, cuando no “el Gobierno de la nación”. En otras ocasiones, se deja de decir que alguien ha sido detenido por “la policía” para referir que se hicieron cargo de él “los cuerpos y fuerzas de la seguridad del Estado”. Y de ese mismo modo, no se reclama que un alto cargo comparezca en el Parlamento, sino que dé explicaciones “en sede parlamentaria”. Y cualquier acusación parece adquirir mayor importancia en caso de que haya sido dicha “en sede judicial”, y no en un simple juzgado.

Cabe preguntarse entonces si, con precedentes de tal categoría, no habrán de disputarse las grandes competiciones “en sede deportiva”, mejor que en un estadio; y si no habríamos de escribir que “el jugador insultó al árbitro en sede futbolística” porque eso alcanza sin duda mayor gravedad que si los hechos hubieran ocurrido “en sede callejera” o “en sede agrícola”.

No dicen que alguien ha sido detenido por “la policía”, sino que se hicieron cargo de él “los cuerpos y fuerzas de la seguridad del Estado”

Este artículo se está escribiendo en sede periodística, concretamente en la calle de Miguel Yuste, de Madrid, donde se ubica EL PAÍS; y cuando su autor lo termine se irá a su sede domiciliaria. Tal vez por el camino decida limpiar el coche (o sede motora con desplazamiento propio), y se pasará para ello por una sede lavadera, porque últimamente el vehículo está siendo sede de mucha porquería arrojada por los pajaritos con sede arbórea; y lo aparcará luego en una sede estacionaria, con todo el cuidado de situarlo correctamente y evitar que la grúa se lo lleve a alguna sede municipal.

Fernando Lázaro Carreter tituló En sede parlamentaria uno de sus famosos dardos, que se publicó en este periódico hace ya 14 años, el 3 de septiembre de 2000. Criticaba ahí esa expresión altisonante, cuyo uso tenía documentado entonces la Academia desde 1990, según señalaba el autor. Actualmente el banco de datos de la docta casa registra esa locución algo antes, en 1986, gracias a las palabras de un diputado socialista recogidas en el diario Abc por aquellas fechas. La extraña expresión reaparecería, efectivamente, en 1990; primero en la pluma de una columnista madrileña de otro diario, y después en la boca de un presidente autonómico en declaraciones a la revista Tiempo. A partir de ahí, su expansión continúa imparable. Pero sólo en la prensa y en la política, no en el habla de la gente.

Aquí tenemos un caso más de ese dialecto que usan parlamentarios y periodistas y que tanto los distancia de la gente. Ni uno solo de los 30 ejemplos que recoge la Academia en el ingente Corpus de Referencia del Español Actual (el CREA) procede de ensayos, novelas o tratados jurídicos. Lo mismo sucede en el Corpus del Español del Siglo XXI (CORPES), que acredita 19 ejemplos de “en sede parlamentaria” y todos salen también de los periódicos, salvo uno tomado de un libro… que escribió un periodista.

Y además, todos estos textos son españoles. Ninguno de América. Busco después en Google Noticias, y el cibermotor halla 663 resultados del último mes en 0,17 segundos. Miro los 180 accesibles (no le pido al buscador los duplicados, generalmente noticias de agencia) y resulta que todos corresponden también a medios de España. Qué sorpresa: según esa sede buscadora, tal locución escrita no se registra ni una vez en sede periodística de sede latinoamericana. Me pregunto cómo se las arreglarán allá para referirse a sus Parlamentos. 

 

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