El reto de Podemos
Qué poco acostumbrados estamos al debate político y autocrítico, no ya dentro de los partidos, sino en la calle. Podemos tiene, incluso aquí, una gran diferencia con el resto de fuerzas políticas. Y es que en la revelación de las elecciones europeas hay debate, y lo hay porque las decisiones no se toman desde el aparato sino que se toman con los simpatizantes, y eso hace que pueda haber disparidad de criterios y debate de ideas aunque eso derive en cierta tensión interna.
Podemos se enfrenta ahora mismo a un duro camino que deberá tener sus fases pero que no podrá ser lento, pues urge organizarse. Un camino donde los partidos tradicionales, sus voceros y a quienes sirven les van a poner todas las piedras que encuentren. En este tránsito deberán superar contradicciones derivadas de conseguir engranar el asamblearismo fresco y lento en las decisiones que caracteriza al 15-M y la estructura organizativa fuerte y estable que se requiere para participar y cambiar las cosas en las instituciones.
Y es en este proceso donde están surgiendo tensiones, pero dadme tensión y participación antes que decisiones de las élites sin contar con las bases.— Juan Francisco Rodríguez Gómez.


























































