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CARTAS AL DIRECTOR

Llamar a las cosas por su nombre

Cada vez que oigo la expresión “reforma laboral” o “reforma del mercado de trabajo” en boca de políticos y analistas económicos me pongo de los nervios, pues dichas expresiones no son sino eufemismos para no nombrar lo que no se quiere nombrar, que la reforma laboral no significa otra cosa que salarios de hambre, empleos precarios y pérdida de derechos laborales. Esto se traduce en una especie de absolutismo empresarial donde todo el poder está en manos del empresario.

En lugar de reforma laboral, deberíamos llamarla involución laboral. A cada cosa, por su nombre.— José Antonio Pozo Maqueda.

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