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Planeta Futuro

Los partos de las mujeres aymara

Olmo Calvo, ganador del XVI premio de fotografía humanitaria Luis Valtueña, retrata la lucha contra la mortalidad materno infantil en Bolivia gracias a la adecuación cultural

  • Su labor documentando los desahucios provocados por la crisis en España le valió el primer puesto del XVI Premio Internacional de Fotografía Humanitaria Luis Valtueña de Médicos del Mundo (2012). Olmo Calvo (Santander, 1982) recibió un interesante encargo gracias a este reconocimiento: viajar a Bolivia para contar la evolución de la atención al parto entre las mujeres aymara. "Partiendo de un drama, era positivo hablar de la lucha para reducir las muertes de madres y recién nacidos", explica. Olmo llegó a Patacamaya, una ciudad del altiplano a 4.000 metros de altitud, y allí se dio cuenta de que para fotografiarlas debía ganar antes su confianza. "Tuve que acercarme poco a poco, empatizar... Llegó un momento en que me llamaban a mí en vez de ir al hospital cuando se ponían de parto", recuerda. El resultado de un mes de trabajo, en septiembre de 2013, es una pieza multimedia y una selección de 60 imágenes. Con 'Wawachaña: Partos en el techo del mundo', Olmo parte de la muerte para narrar una lucha por la vida en la que la medicina moderna y los rituales tradicionales se conjugan para ofrecer a las futuras madres un alumbramiento seguro y respetuoso con sus deseos y su cultura. Hoy, Olmo trabaja como 'freelance' documentando las consecuencias de la crisis. TEXTO: LOLA HIERRO.
    1Olmo Calvo Su labor documentando los desahucios provocados por la crisis en España le valió el primer puesto del XVI Premio Internacional de Fotografía Humanitaria Luis Valtueña de Médicos del Mundo (2012). Olmo Calvo (Santander, 1982) recibió un interesante encargo gracias a este reconocimiento: viajar a Bolivia para contar la evolución de la atención al parto entre las mujeres aymara. "Partiendo de un drama, era positivo hablar de la lucha para reducir las muertes de madres y recién nacidos", explica. Olmo llegó a Patacamaya, una ciudad del altiplano a 4.000 metros de altitud, y allí se dio cuenta de que para fotografiarlas debía ganar antes su confianza. "Tuve que acercarme poco a poco, empatizar... Llegó un momento en que me llamaban a mí en vez de ir al hospital cuando se ponían de parto", recuerda. El resultado de un mes de trabajo, en septiembre de 2013, es una pieza multimedia y una selección de 60 imágenes. Con 'Wawachaña: Partos en el techo del mundo', Olmo parte de la muerte para narrar una lucha por la vida en la que la medicina moderna y los rituales tradicionales se conjugan para ofrecer a las futuras madres un alumbramiento seguro y respetuoso con sus deseos y su cultura. Hoy, Olmo trabaja como 'freelance' documentando las consecuencias de la crisis. TEXTO: LOLA HIERRO.
  • "Lo que quiero mostrar con esta foto son las condiciones del lugar donde se desarrolla la historia, a 4.000 metros de altura. Tienes una zona desértica y montañas con nieve y mucho frío. Todas las imágenes están hechas en Patacamaya o en Coro Coro, excepto esta que tomé desde el avión y en la que se ve el entorno y se intuyen las condiciones de vida tan duras. Es una vista general de la ciudad de El Alto, pegado a La Paz. El trabajo que realicé fue a una hora de allí, a 100 kilómetros, pero esta imagen sirve para mostrar las condiciones de vida de un lugar muy árido y muy desértico, pero que también tiene nieve y frío".
    2El altiplano boliviano "Lo que quiero mostrar con esta foto son las condiciones del lugar donde se desarrolla la historia, a 4.000 metros de altura. Tienes una zona desértica y montañas con nieve y mucho frío. Todas las imágenes están hechas en Patacamaya o en Coro Coro, excepto esta que tomé desde el avión y en la que se ve el entorno y se intuyen las condiciones de vida tan duras. Es una vista general de la ciudad de El Alto, pegado a La Paz. El trabajo que realicé fue a una hora de allí, a 100 kilómetros, pero esta imagen sirve para mostrar las condiciones de vida de un lugar muy árido y muy desértico, pero que también tiene nieve y frío".
  • "Un día llegué al hospital de Patacamaya y una enfermera me dijo que una madre había tenido un bebé muerto porque, debido a su miedo a la medicina biomédica, no fue al hospital antes. Primero estuve con la madre, Andrea París Mamami, y luego acompañé a los vecinos de su pueblo, Belén Iquiaca, muy cerca de Patacamaya. Las circunstancias de esta familia eran muy duras porque el marido de Andrea tenía problemas con el alcohol, casi nunca estaba en casa y, cuando el niño nació muerto, desapareció, yo no le pude conocer. La pareja vivía con sus dos hijas en una casa prestada, una especie de almacén pequeñito de barro con techo de uralita, una cama grande y lleno de trastos. Cuando llegué no había nadie más de la familia, solo las hijas y dos vecinos que se hicieron cargo de enterrar al bebé muerto. En la foto se ve a las dos hijas, Segundina, de 12 años, e Iliana, de ocho, mirando sorprendidas el cadáver de su hermano".
    3Mi hermano muerto "Un día llegué al hospital de Patacamaya y una enfermera me dijo que una madre había tenido un bebé muerto porque, debido a su miedo a la medicina biomédica, no fue al hospital antes. Primero estuve con la madre, Andrea París Mamami, y luego acompañé a los vecinos de su pueblo, Belén Iquiaca, muy cerca de Patacamaya. Las circunstancias de esta familia eran muy duras porque el marido de Andrea tenía problemas con el alcohol, casi nunca estaba en casa y, cuando el niño nació muerto, desapareció, yo no le pude conocer. La pareja vivía con sus dos hijas en una casa prestada, una especie de almacén pequeñito de barro con techo de uralita, una cama grande y lleno de trastos. Cuando llegué no había nadie más de la familia, solo las hijas y dos vecinos que se hicieron cargo de enterrar al bebé muerto. En la foto se ve a las dos hijas, Segundina, de 12 años, e Iliana, de ocho, mirando sorprendidas el cadáver de su hermano".
  • “Isidro Guachalla, de 60 años, es vecino de la familia de Andrea París Mamani, la mujer que tuvo un bebé muerto en el hospital de Patacamaya. Él fue quien se hizo cargo del entierro desde el primer momento. En un rato construyó un ataúd con unas tablas porque no tenían con qué enterrar al niño y, con otro vecino que se llamaba Antonio Tola Lima, de 66 años, cargó el féretro hasta el cementerio. Fue todo bastante informal: llegaron, trajeron el cadáver del bebé desde el hospital, estuvieron con las hijas de esta mujer y luego fueron con ellas y un par de vecinos al cementerio, donde se pusieron a cavar un hoyo y lo enterraron. En la foto se ve a Isidro cavando, pero se fueron turnando él y Antonio hasta que hicieron un hoyo suficientemente profundo. Luego pusieron una crucecita de madera muy humilde que también fabricó Isidro con dos maderas y un clavo”.
    4El entierro “Isidro Guachalla, de 60 años, es vecino de la familia de Andrea París Mamani, la mujer que tuvo un bebé muerto en el hospital de Patacamaya. Él fue quien se hizo cargo del entierro desde el primer momento. En un rato construyó un ataúd con unas tablas porque no tenían con qué enterrar al niño y, con otro vecino que se llamaba Antonio Tola Lima, de 66 años, cargó el féretro hasta el cementerio. Fue todo bastante informal: llegaron, trajeron el cadáver del bebé desde el hospital, estuvieron con las hijas de esta mujer y luego fueron con ellas y un par de vecinos al cementerio, donde se pusieron a cavar un hoyo y lo enterraron. En la foto se ve a Isidro cavando, pero se fueron turnando él y Antonio hasta que hicieron un hoyo suficientemente profundo. Luego pusieron una crucecita de madera muy humilde que también fabricó Isidro con dos maderas y un clavo”.
  • “Ella es Silvia Aliaga, de 19 años y embarazada de 39 semanas, en la puerta de su casa, en Patacamaya. Esta chica, que es muy jovencita, tenía ya otros dos hijos: Grover Condori, de cuatro años, y María Fernanda, de un año. Vivía en una casa muy humilde, muy chiquitita. No conocí a su marido porque trabajaba en Chile y pasaba temporadas largas fuera de casa. La mujer se pasaba el día cuidando a los niños, haciendo labores de la casa, lavando ropa, etc. Empecé a seguir a esta chica porque iba a tener a su bebé en una sala de adecuación intercultural pero al final le hicieron una cesárea porque se había pasado de la fecha de dar a luz y no dilataba ni rompía aguas. Ella se resistía porque ya había tenido una y sufrió bastante para recuperarse, así que hablamos con una doctora y una partera del hospital de Patacamaya y ellas fueron a casa de Silvia y estuvieron explicándole que la operación era por su bien ya que su vida y la de su hijo podían correr riesgo. Al final la convencieron; fue al hospital, le hicieron la cesárea y salió bien por suerte”.
    539 semanas “Ella es Silvia Aliaga, de 19 años y embarazada de 39 semanas, en la puerta de su casa, en Patacamaya. Esta chica, que es muy jovencita, tenía ya otros dos hijos: Grover Condori, de cuatro años, y María Fernanda, de un año. Vivía en una casa muy humilde, muy chiquitita. No conocí a su marido porque trabajaba en Chile y pasaba temporadas largas fuera de casa. La mujer se pasaba el día cuidando a los niños, haciendo labores de la casa, lavando ropa, etc. Empecé a seguir a esta chica porque iba a tener a su bebé en una sala de adecuación intercultural pero al final le hicieron una cesárea porque se había pasado de la fecha de dar a luz y no dilataba ni rompía aguas. Ella se resistía porque ya había tenido una y sufrió bastante para recuperarse, así que hablamos con una doctora y una partera del hospital de Patacamaya y ellas fueron a casa de Silvia y estuvieron explicándole que la operación era por su bien ya que su vida y la de su hijo podían correr riesgo. Al final la convencieron; fue al hospital, le hicieron la cesárea y salió bien por suerte”.
  • “Aquí vemos a la partera Valeria Guarachi, de 48 años, que está masajeando a Zenobia Mamani. Zenobia es una mujer de 38 años embarazada de 38 semanas, y está en su casa de Patacamaya. Las parteras tienen mucho trabajo previo antes de los partos masajeando la barriga de las mujeres para colocar al bebé si no está en la posición adecuada para salir. Hay varios métodos: uno son los masajes, que se suelen hacer con pomada de coca o de eucalipto. El segundo método es el del manteo: cogen una manta por los picos, agarran a la mujer, que está tumbada, y la mueven de un lado a otro. Se supone que con esos movimientos colocan el feto. En esta foto, Valeria está dando masajes a Zenobia, pero antes la estuvo haciendo también el manteo”.
    6El masaje de la partera “Aquí vemos a la partera Valeria Guarachi, de 48 años, que está masajeando a Zenobia Mamani. Zenobia es una mujer de 38 años embarazada de 38 semanas, y está en su casa de Patacamaya. Las parteras tienen mucho trabajo previo antes de los partos masajeando la barriga de las mujeres para colocar al bebé si no está en la posición adecuada para salir. Hay varios métodos: uno son los masajes, que se suelen hacer con pomada de coca o de eucalipto. El segundo método es el del manteo: cogen una manta por los picos, agarran a la mujer, que está tumbada, y la mueven de un lado a otro. Se supone que con esos movimientos colocan el feto. En esta foto, Valeria está dando masajes a Zenobia, pero antes la estuvo haciendo también el manteo”.
  • “Esta mujer es una médico tradicional que ha asistido a un encuentro que tuvo lugar en la localidad de Callapa. Son citas promovidas por Médicos del Mundo entre médicos tradicionales, que engloba a parteras, espiritistas y doctores. Se llama médicos tradicionales a todos los que trabajan por el bien del cuerpo o del espíritu, cualquiera sea la forma. Se reúnen para intercambiar conocimientos, y Médicos del Mundo coordina y gestiona que estos encuentros se puedan dar; ellos consiguen los lugares y muchas veces llevan a expertos para que unos puedan enseñar a otros y entre todos sumen conocimientos. En este caso, la imagen muestra a una médico que está recogiendo hierbas al lado de un riachuelo para luego fabricar pomadas medicinales”.
    7Medicina tradicional “Esta mujer es una médico tradicional que ha asistido a un encuentro que tuvo lugar en la localidad de Callapa. Son citas promovidas por Médicos del Mundo entre médicos tradicionales, que engloba a parteras, espiritistas y doctores. Se llama médicos tradicionales a todos los que trabajan por el bien del cuerpo o del espíritu, cualquiera sea la forma. Se reúnen para intercambiar conocimientos, y Médicos del Mundo coordina y gestiona que estos encuentros se puedan dar; ellos consiguen los lugares y muchas veces llevan a expertos para que unos puedan enseñar a otros y entre todos sumen conocimientos. En este caso, la imagen muestra a una médico que está recogiendo hierbas al lado de un riachuelo para luego fabricar pomadas medicinales”.
  • “Vemos a Margarita Guarachi, de 34 años, dando a luz en una sala con adecuación cultural en el hospital de Coro Coro. La foto es importante porque vemos que, además de su marido, están juntos el doctor y la partera, algo muy importante porque se busca la interacción entre la medicina tradicional y la medicina moderna: que una aprenda de la otra. Las salas con adecuación cultural están promovidas por Médicos del Mundo junto a hospitales y al Ministerio de Salud boliviano. Son habitaciones acondicionadas como si fuesen las casas de las mujeres que van a dar a luz. ¿Por qué hay un índice alto de mortalidad materno infantil? Porque hay mujeres que se desangran en su casa y bebés que se mueren por no recibir un tratamiento adecuado, que sería muy accesible si estuvieran en un hospital. Las mujeres de la etnia aymara tienen miedo de ir a los hospitales porque hay un cierto abuso de las cesáreas. Son mujeres que trabajan en el campo, que tienen condiciones de vida complicadas y no pueden permitirse tener una herida en el vientre mucho tiempo porque les impide trabajar”.
    8Médicos y parteras “Vemos a Margarita Guarachi, de 34 años, dando a luz en una sala con adecuación cultural en el hospital de Coro Coro. La foto es importante porque vemos que, además de su marido, están juntos el doctor y la partera, algo muy importante porque se busca la interacción entre la medicina tradicional y la medicina moderna: que una aprenda de la otra. Las salas con adecuación cultural están promovidas por Médicos del Mundo junto a hospitales y al Ministerio de Salud boliviano. Son habitaciones acondicionadas como si fuesen las casas de las mujeres que van a dar a luz. ¿Por qué hay un índice alto de mortalidad materno infantil? Porque hay mujeres que se desangran en su casa y bebés que se mueren por no recibir un tratamiento adecuado, que sería muy accesible si estuvieran en un hospital. Las mujeres de la etnia aymara tienen miedo de ir a los hospitales porque hay un cierto abuso de las cesáreas. Son mujeres que trabajan en el campo, que tienen condiciones de vida complicadas y no pueden permitirse tener una herida en el vientre mucho tiempo porque les impide trabajar”.
  • “Aquí tenemos a Ceferina Siñani Chiparer, de 31 años, dando a luz de rodillas porque estaba más cómoda en esa posición. Debajo le pusieron una colchoneta y fueron los médicos quienes se adaptaron a la posición que la mujer había elegido. Ceferina fue con su hijo José Armando, de 12 años, que está en la esquina de la foto viendo cómo su hermano ha venido al mundo. El doctor está cortando el cordón umbilical y por suerte salió todo bien. Ceferina está pariendo con la ropa que trajo de su casa; vino con la falda y se fue con la falda. Le pusieron esas sábanas sobre los muslos para que no se ensuciara. Con la adecuación cultural se intentan imitar las casas de esas mujeres con el suelo y las camas de madera, las paredes pintadas de ocre, permitiendo estar a la familia, etc. También tienen una pequeña cocina útil para hacer infusiones, sopas... algo que también es muy importante para ellos”.
    9Nacimiento “Aquí tenemos a Ceferina Siñani Chiparer, de 31 años, dando a luz de rodillas porque estaba más cómoda en esa posición. Debajo le pusieron una colchoneta y fueron los médicos quienes se adaptaron a la posición que la mujer había elegido. Ceferina fue con su hijo José Armando, de 12 años, que está en la esquina de la foto viendo cómo su hermano ha venido al mundo. El doctor está cortando el cordón umbilical y por suerte salió todo bien. Ceferina está pariendo con la ropa que trajo de su casa; vino con la falda y se fue con la falda. Le pusieron esas sábanas sobre los muslos para que no se ensuciara. Con la adecuación cultural se intentan imitar las casas de esas mujeres con el suelo y las camas de madera, las paredes pintadas de ocre, permitiendo estar a la familia, etc. También tienen una pequeña cocina útil para hacer infusiones, sopas... algo que también es muy importante para ellos”.
  • “Este es el bebé recién nacido de Lidia Mamani, de 40 años, que dio a luz en la sala de adecuación cultural del hospital de Patacamaya. Llegó y lo tuvo bastante rápido. La foto es simple pero contiene mucha información: se ve a la mujer pariendo mientras aún lleva su propia falda de tela marrón; se ve un zapato que quedó ahí tirado porque llegó con las prisas y se los quitó; se ven los pies sucios de trabajar en el campo y se ve sangre también porque acaba de nacer el niño. Todavía no le habían cortado el cordón umbilical, no se ve pero está ahí. Cuando llegó Lidia la empezaron a preparar muy rápido pero no dio tiempo ni siquiera a colocar la colchoneta. En un momento de distracción, cuando la mujer estaba ya de rodillas, tuvo al bebé. Fue una sorpresa. La imagen muestra el primer llanto del recién nacido y la forma de dar a luz de rodillas. Ella está apoyada, en el hueco entre dos camas”.
    10El primer llanto “Este es el bebé recién nacido de Lidia Mamani, de 40 años, que dio a luz en la sala de adecuación cultural del hospital de Patacamaya. Llegó y lo tuvo bastante rápido. La foto es simple pero contiene mucha información: se ve a la mujer pariendo mientras aún lleva su propia falda de tela marrón; se ve un zapato que quedó ahí tirado porque llegó con las prisas y se los quitó; se ven los pies sucios de trabajar en el campo y se ve sangre también porque acaba de nacer el niño. Todavía no le habían cortado el cordón umbilical, no se ve pero está ahí. Cuando llegó Lidia la empezaron a preparar muy rápido pero no dio tiempo ni siquiera a colocar la colchoneta. En un momento de distracción, cuando la mujer estaba ya de rodillas, tuvo al bebé. Fue una sorpresa. La imagen muestra el primer llanto del recién nacido y la forma de dar a luz de rodillas. Ella está apoyada, en el hueco entre dos camas”.
  • “Lo idóneo y lo que buscan tanto Médicos del Mundo como las políticas de Evo Morales es lograr una conciliación para que las mujeres tengan los bebés como ellas quieran pero siempre con una seguridad, minimizando riesgos. Por eso se construyeron las salas de adecuación en los hospitales: están las parteras tradicionales, pero si las madres son primerizas o tienen alguna complicación en el parto, también hay quirófanos cerca. En este caso hubo necesidad de que el bebé naciera por cesárea; hay casos necesarios porque, si no pueden morir el niño o la madre. Este es el caso de Silvia Capia Lima, una chica de 17 años, en el quirófano del hospital de Patacamaya. El bebé está recién nacido, tiene aún el cordón umbilical. En la foto están la cirujana y los doctores, que le acaban de sacar de la pancita”.
    11Cesárea “Lo idóneo y lo que buscan tanto Médicos del Mundo como las políticas de Evo Morales es lograr una conciliación para que las mujeres tengan los bebés como ellas quieran pero siempre con una seguridad, minimizando riesgos. Por eso se construyeron las salas de adecuación en los hospitales: están las parteras tradicionales, pero si las madres son primerizas o tienen alguna complicación en el parto, también hay quirófanos cerca. En este caso hubo necesidad de que el bebé naciera por cesárea; hay casos necesarios porque, si no pueden morir el niño o la madre. Este es el caso de Silvia Capia Lima, una chica de 17 años, en el quirófano del hospital de Patacamaya. El bebé está recién nacido, tiene aún el cordón umbilical. En la foto están la cirujana y los doctores, que le acaban de sacar de la pancita”.
  • "Esta imagen muestra la vida de la mujer en el altiplano boliviano, que es muy dura. Estas vías del tren están en desuso y son utilizadas como un camino para ir de un sitio a otro. La mujer transporta a su espalda desde alimentos y cosas para la casa hasta a los bebés, usan esas telas para todo. La foto sirve para ver las condiciones de vida de un lugar tan árido y desértico, y también representa el trabajo de la mujer: camina grandes distancias, es una parte activa de la economía familiar, trabajan la tierra, cuidan animales...".
    12Arduo camino "Esta imagen muestra la vida de la mujer en el altiplano boliviano, que es muy dura. Estas vías del tren están en desuso y son utilizadas como un camino para ir de un sitio a otro. La mujer transporta a su espalda desde alimentos y cosas para la casa hasta a los bebés, usan esas telas para todo. La foto sirve para ver las condiciones de vida de un lugar tan árido y desértico, y también representa el trabajo de la mujer: camina grandes distancias, es una parte activa de la economía familiar, trabajan la tierra, cuidan animales...".
  • “Zenobia Mamani Ramos descansa en su casa de Patacamaya después de haber dado a luz en una sala con adecuación cultural del hospital de su ciudad. La vemos en la cama junto a su bebé recién nacido y a su madre, la abuela del niño. Es curioso ver a las tres generaciones juntas. Está Zenobia mirando a su hijo con cara de satisfacción y su madre la ayuda arropando al bebé. Esta es una habitación típica de una casa del altiplano boliviano: suelo de madera, camas de madera, un montón de capas de mantas para abrigarse... También están las telas, los gorritos... son prendas que ellos usan porque es propio de su cultura. Esta mujer tenía la suerte de que no necesitaba trabajar, solo iba al mercado a vender cosas, pero después de dar a luz se quedó descansando. Aunque su parto fue muy rápido, después tuvo dolores así que pasó varios días en la cama recuperándose. Fue su madre a ayudarla con el bebé y con las cosas de la casa”.
    13Tres generaciones “Zenobia Mamani Ramos descansa en su casa de Patacamaya después de haber dado a luz en una sala con adecuación cultural del hospital de su ciudad. La vemos en la cama junto a su bebé recién nacido y a su madre, la abuela del niño. Es curioso ver a las tres generaciones juntas. Está Zenobia mirando a su hijo con cara de satisfacción y su madre la ayuda arropando al bebé. Esta es una habitación típica de una casa del altiplano boliviano: suelo de madera, camas de madera, un montón de capas de mantas para abrigarse... También están las telas, los gorritos... son prendas que ellos usan porque es propio de su cultura. Esta mujer tenía la suerte de que no necesitaba trabajar, solo iba al mercado a vender cosas, pero después de dar a luz se quedó descansando. Aunque su parto fue muy rápido, después tuvo dolores así que pasó varios días en la cama recuperándose. Fue su madre a ayudarla con el bebé y con las cosas de la casa”.