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CARTAS AL DIRECTOR

Sanidad nos mata

Acabo de escuchar con estupor esta mañana (21/03) que en Cataluña hay más de 300 pacientes en espera de recibir tratamiento farmacológico urgente para tratar sus patologías hepáticas crónico severas. El Servei Català de la Salut (CatSalut) les da largas aduciendo que es muy caro y que ya les llegará. Mientras tanto, esos enfermos pueden morir en pocos meses o semanas si no reciben a tiempo ese tratamiento vital para ellos, y a los médicos se les obliga a decidir a quien se le suministra y a quien no porque no hay para todos. Pero este tipo de situaciones tan vergonzosas como crueles no solo están ocurriendo en Cataluña sino también en el resto de España. ¿Las autoridades sanitarias se pueden escudar en la crisis y en los costes farmaceúticos cuando se trata de vidas humanas? Yo pensaba que era obra de la naturaleza, o como piensan los más creyentes, de la divina providencia o de Dios; pues no, ahora resulta que quien decide quien vive o quien muere es nuestra sanidad pública. Ver para creer.— José M. Fernández-Arroyo Castellano.

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