Viejo traje para el Nuevo Periodismo

Tom Wolfe publica la que podría ser su última novela, ‘Bloody Miami’, y ajusta cuentas con su pasado con la serenidad del que ya no teme nada del futuro

Tom Wolfe, fotografiado para ICON en Barcelona, después de pasar un rato describiéndole al fotógrafo la fragilidad del mundillo digital.
Tom Wolfe, fotografiado para ICON en Barcelona, después de pasar un rato describiéndole al fotógrafo la fragilidad del mundillo digital.Xavier Torres-Bacchetta

Tom Wolfe lleva un año promocionando su más reciente novela –algunos dicen que será la última–, Bloody Miami (Anagrama). Aparenta los 82 años que tiene, y aunque conserva la lengua afilada cuando se le menciona a algún enemigo, proyecta una afabilidad de abuelete de cuento sureño. Técnicamente lo es. Su discurso, sereno, resulta lo opuesto a sus relatos sincopados y onomatopéyicos. En un salón barcelonés, uno de los padres del Nuevo Periodismo maldecirá hoy un par de veces la tecnología digital, pero no sin antes preguntar con candor para qué sirve cada aparato que arrastra nuestro fotógrafo. Ni una intensa mañana en la que él es la estrella parece reprimir su proverbial curiosidad.

Pregunta: Si ahora mismo se topase con el Espíritu Santo de la Objetividad, ¿qué le diría?

Respuesta: “¡Sigue así, muchacho!”. Los deconstruccionistas me afeaban, empleando un argumento esencialmente marxista: “¿No entiendes que el establishment te controla hasta tal punto que controla tu vocabulario? Crees que dices laverdad, pero en el fondo solo estás usando sus palabras”. Hay muchos intelectuales que se refieren a la mía como mi “supuesta objetividad”, como si quisieran decirme que oculta una preferencia de la que ni me doy cuenta.

P: De todos los indeseados efectos que tuvo el Nuevo Periodismo en la profesión, ¿cuál es el que más lamenta?

R: El abuso de la primera persona del singular. Un fallo que yo mismo he cometido. Mi primer texto, El coqueto, aerodinámico rocanrolcolor caramelo de ron, sobre la cultura automovilística en California, lo empecé escribiendo: “La primera vez que vi coches personalizados…”. A menos que seas una parte de la trama, creo que es un error escribir en primera persona.

Podrás leer el resto de esta historia mañana, 6 de marzo, en el cuarto número de ICON, gratis con 'El País'. La revista estará a la venta, de forma independiente, el resto del mes por 3 euros.

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